Fijación en el lado fuerte, penalización en el lado débil
T ítulo algo extenso, pero en mi criterio resume la superioridad de la Cultural frente al Córdoba. Un equipo, el andaluz, que utilizó un sistema de juego no habitual en ellos como es el 1-3-4-1-2 durante sesenta minutos de partido. Cuando se utiliza este sistema la concreción, acoplamiento y conjunción colectiva debe ser milimétrica, porque si no es así puedes realizar más esfuerzos que nunca y tener la sensación de no llegar a tiempo a ninguna acción. Y sin duda, esto fue lo que le sucedió a los andaluces. Querían realizar presión alta, pero la ausencia de concreción en los movimientos de los puntas Jovanovic y Narváez propició que la Cultural con un simple cambio de orientación de lado a lado, obligase a realizar esfuerzos tremendos a los rivales desde el principio, y que como consecuencia añadida generaban numerosos espacios interiores, para que Mario, Sergio o Señé recibiesen con mucha comodidad por dentro y avanzasen a campo rival con suma facilidad.
La acción del primer gol vino de tal manera. Presión descompensada por dentro de los blanquiverdes, Antonio Martínez pegado a la línea de banda fijaba con esto a su defensor, permitiendo con esto que Señé recibiese por dentro y realizase una conducción interior sin oponentes hasta la frontal del área, donde al intentar driblar el balón quedó suelto para que Emi con su pie no dominante hiciese un fantástico gol. En el segundo, fue Sergio Marcos el que realizó una recepción interior liberado en el lado fuerte de la defensa rival, para con un cambio de orientación sobre Bastos, penalizar el lado débil, el lateral con una pared con Emi, se hizo con la superioridad y puso el balón para que Rodri rematara a la red el segundo. En el minuto 60 el Córdoba paso a su sistema de juego habitual, 1-4-2-3-1, con Guardiola como referente. Juego más combinativo, con balones de lado a lado, y con numerosas llegadas exteriores que hicieron daño a los leoneses. Primero de Jaúregui sobre la espalda de Ángel, que pudo costar el gol de Quintanilla si no llega a ser anulado. Y después la que si supuso el gol de Guardiola en una perdida interior de Rodri, que Narváez de cabeza aprovechó para habilitar al delantero del equipo anladuz.
Los leoneses optaron a partir de ahí por el repliegue intensivo y la utilización de transiciones, o balones sobre Rodri.