Diario de León

Un coloso de tres kilómetros que se ha erigido en patrimonio de la carrera

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

M. ÁNGEL TRANCA | SABERO

La Camperona se estrenaba en el Vuelta a España en 2014. Lo hacía un 6 de septiembre con la vitola de puerto llamado a convertirse en uno de los míticos de la ronda ciclista. Sus porcentajes en los tres últimos kilómetros de ascensión que alcanzan el 28% se convirtieron en un argumento de peso cuando en ese estreno los gallos encabezados por Contador, Valverde, Froome, Aru y Purito iniciaron una batalla épica en la que se coló el canadiense Hesjedal, vencedor final.

Considerada como la subida más exigente y dura de la Vuelta y elegida como la más ‘viral’ por parte de los aficionados, la ascensión al coloso de Sotillos de Sabero apenas concede un respiro . Y es que desde el inicio los porcentajes se van al 13 y 17 por ciento para acariciar el 28% a casi dos kilómetros para la meta. Por encima del 20 por ciento seguirá hasta los 500 metros finales en los que la pendiente suaviza un poco aunque sin bajar del 14 por ciento.

Y todo para llegar a una altura de 1.597 metros desde los 966 con la que se inicia una ascensión torturadora que calibrará, como ya lo hiciera en las dos presencias anteriores, el estado de los favoritos. Porque en esa distancia entre Sotillos de Sabero y La Camperona no vale la ayuda de gregarios o la subida a rueda. Sólo las fuerzas que cada uno pueda tener para hacer frente a tan duros porcentajes.

Esa espectacularidad volverá a vivirse el 7 de septiembre en la 13ª etapa de la ronda ciclista española con salida desde Candás en la que nuevamente la subida más dura de la carrera pondrá a cada uno en su sitio. Ya lo hizo en sus dos primeras presencias y en esta tercera con una jornada de desgaste también volverá a hacerlo. Será la oportunidad para que los Valverde (ya la ha subido en las dos anteriores presencias), Mikel Landa, Fabio Aru (en 2014 fue uno de los protagonistas) y Nibali intenten dejar su impronta y suceder a los Hesjedal y Lagutin que en su día ya inscribieron su nombre en esta cima tan espectacular como ‘terrorífica» como ayer la calificaba el director general de la Vuelta, Javier Guillén.

La presencia de aficionados será también nuevamente numerosa en los tres kilómetros de ascensión en los que los pendones y estandartes de León, como ya ocurriera en 2016, estarán posiblemente presentes.

Todo para una joya de la corona de la Vuelta que ya rivaliza con Lagos, Angliru o La Covatilla como buque insignia de las jornadas reina de la prueba. Y a pesar de que es más joven que todas ellas puede presumir de mirarlas de tú a tú e incluso superarlas. Prueba de ello es el distintivo de final de etapa de montaña más viral de la Vuelta que le otorgaban los aficionados al ciclismo superando a otras etapas arraigadas en el libro de ruta de la Vuelta a España.

tracking