Diario de León

Roberto Martínez, el deseado

La Real Federación Española de Fútbol pretende al seleccionador de Bélgica como recambio de Fernando Hierro para llevar las riendas de La Roja tras el Mundial Luis Enrique, la segunda opción.

El entrenador de la selección belga de fútbol, el español Roberto Martínez Montoliú, durante el partido entre Brasil y Bélgica. LAVANDEIRA

El entrenador de la selección belga de fútbol, el español Roberto Martínez Montoliú, durante el partido entre Brasil y Bélgica. LAVANDEIRA

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Rodrigo Errasti | Nizhny

En 1982, cuando se afanaba en conseguir terminar su colección de cromos del Mundial, de ninguna manera podía imaginarse un niño ilerdense que algún día estaría en semifinales de un Mundial. Quizá lo soñaba en su interior, deseando poderlo jugar como su ídolo, Lobo Diarte, el paraguayo de su equipo del alma, el Real Zaragoza. Aquel cromo no aparecía y volvió loco a sus padres hasta conseguirlo. Y es que así de pertinaz es Roberto Martínez, que supo desde muy pronto que lo suyo eran los banquillos. Incluso aun siendo jugador —llegó a debutar en Primera con su querido club aragonés— era consciente de que tenía un don para entrenar. «Mi primer empleo como entrenador fue con 20 años. No quería hacer la mili y como objetor empecé a entrenar a un equipo de chavales de 9 años», dice recordando la importancia de que nadie grite a los niños a esas edades. Sin sitio en el fútbol español, emigró a Inglaterra y allí se convirtió en leyenda del Wigan, al que había llegado como jugador años antes. Ganó la FA Cup, ayudado por su experiencia previa en el Swansea, donde su nombre es aún una referencia. A fuerza de trabajo se ganó un nombre en Inglaterra, donde conoció a su mujer Beth, entrenó al Everton y tras 265 partidos en las Islas fue la apuesta de Bélgica tras los problemas de Marc Wilmots en la Eurocopa con los pesos pesados del equipo. Abucheos en el debut Su primer día en el cargo, hace 22 meses, terminó con pitos y abucheos al descanso. «Fue doloroso. No quieres que eso te pase delante de tus propios aficionados». La España de Julen Lopetegui, que ese 1 de septiembre de 2016 también estaba de estreno, la superó en todo en un duelo en Bruselas que es, por el momento, el único que han perdido los ‘diablos rojos’ con este técnico español hecho a sí mismo en suelo inglés. 24 partidos con un balance de 18 victorias, cinco empates y aquel lejano 0-2. 78 goles a favor y sólo 19 en contra.

Horas antes de aquel doblete de Silva en el Rey Balduino había anunciado su plan para convertir a Bélgica en una de las mejores selecciones del mundo en las fases finales de los torneos, no sólo en el ranking FIFA. «El cuerpo técnico (al que incorporó a Thierry Henry) y yo vamos a aportar todo lo que podamos para ayudar a estos jugadores, que son muy buenos. El talento individual está ahí, pero tenemos que hacer que sea un equipo en el que prime la necesidad imperiosa de ser un equipo ganador. Las individualidades que tenemos en el grupo son espectaculares. No hay selecciones con el talento de ataque y las distintas posibilidades que tiene Bélgica, pero para ganar torneos hay que tener una mentalidad muy fuerte y una tenacidad que ayude y mejore el talento». Esta es la declaración de Roberto Martínez, el seleccionador que pretende la Real Federación Española de Fútbol para suplir a Fernando Hierro. El presidente Luis Rubiales le quiere. Por detrás, Luis Enrique.

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