Rusia proclama al nuevo rey del mundo
Francia es la favorita pero Croacia apela al corazón y al orgullo de todo un país para lograr su primera estrella.
Griezmann y Mbappé, la esperanza de Francia para desarmar a Croacia, que también tiene otra dupla de lujo formada por Modric y Rakitic. FELIPE TRUEBA
rodrigo errasti | data
Se busca un nuevo rey del mundo. Europa prolongará su dominio por cuarta Copa del Mundo consecutiva, tras mantenerse la sequía sudamericana en territorio europeo desde 1958, pero ahora falta por resolver si será Francia la que repite estrella o si Croacia completará su gran salto, tras aferrarse al torneo por la repesca (17.00 horas, Telecinco). Los franceses son los favoritos y conviven con esa etiqueta que les provoca vértigo, ya que fracasaron hace dos años en su Eurocopa.
El cansancio, los precedentes y las apuestas están en contra de los balcánicos que apelan a su carácter y corazón para superar todos los obstáculos. «Ganar el Mundial con Croacia es casi impensable, como el cuento de hadas más bonito», reconoce Luka Modric, ya que desde hace diez años los arlequinados no habían superado el primer partido eliminatorio (cuartos en 2008 con Turquía y octavos con Portugal en 2016) y en octubre, cuando reclutaron a su seleccionador, Zlatko Dalic, estaban a un encuentro de no estar en Rusia. «Tenemos respeto a Francia pero dependemos de nosotros», recuerdan.
Sin nada que perder, no sienten presión alguna y tanto su técnico como su estrella, Luka Modric, usan el «salid y disfrutad» de Johan Cruyff el día de la final de la Liga de Campeones en Wembley en 1992 como referencia. La mayoría de seguidores neutrales quieren que Croacia gane el Mundial. El joven país balcánico despierta gran simpatía. «El apoyo entre los seguidores de nuestros países vecinos es como cuando juega su propio equipo nacional», cree el primer ministro croata, Andrej Plenkovic.
La práctica y efectiva Francia, que no ha encajado en cuartos ni tampoco en semifinales, se mide a sus propios demonios. «Esa herida está ahí. El resultado es quien dirá la diferencia entre este partido y el de 2016. Aquí no hay euforia», reconoce Didier Deschamps cuando habla de la final perdida en el Stade de France ante Portugal. «Para nosotros fue durísimo pero es fútbol y siempre hay revancha. Hace dos años no sabíamos que íbamos a tener esta segunda oportunidad. Es una gran ocasión y debemos darlo todo», subrayó ayer el capitán Hugo Lloris, que admite que han optado por aislarse de la euforia. «Para ser honestos estamos en una pequeña burbuja. Obviamente sabemos lo que está ocurriendo en Francia pero estamos centrados en lo nuestro».
Los franceses han aprendido la lección y ven diferencias respecto a aquel día. «La mentalidad era diferente, ya que, no quiero mentir, pensamos que ya estaba hecho cuando vencimos a Alemania, pensamos que íbamos a ganar. Ahora estamos mentalizados», explicó Paul Pogba. «Han cambiado muchas cosas, entre otras el tiempo de recuperación antes del partido. Tras aquel ambiente que vivimos en el Velodrome después de eliminar al campeón del mundo (Alemania) fue inesperado. Te vienen muchas cosas a la cabeza pero no creo que nos vuelva a pasar».
El despliegue físico de jugadores como Kanté, bautizado por sus compañeros como «el de los 15 pulmones», Pogba o Matuidi, constantemente ayudados por Griezmann y Giroud, puede ser decisivo ante el doble pivote con más calidad del torneo (Modric-Rakitic) que seguramente tendrá la ayuda de Brozovic para no cometer pérdidas que puedan ser aprovechadas por Mbappé, que podría hacer daño en velocidad a Vida, Lovren, Vrsaljko o el tocado Strimic.
Perisic, agitador del duelo de semifinales cuando todo estaba más complicado ante Inglaterra, es el que más preocupa aunque la resonancia no arrojó ningún problema muscular serio por lo que nadie se perderá esta final. El duelo por dominar la corona mundial, que dirigirá el argentino Néstor Pitana, arranca a las cinco de la tarde.