Diario de León

Rayo Vallecano 2 FC Barcelona 3 Dos goles del uruguayo decantan el triunfo para los de Ernesto Valverde en un partido en el que su rival mostró más ambición y méritos

Suárez envita en sonrojo del Barça

Luis Suárez celebra su segundo gol al Rayo Vallecano que dio el triunfo a un Barça con dudas. JIMÉNEZ

Luis Suárez celebra su segundo gol al Rayo Vallecano que dio el triunfo a un Barça con dudas. JIMÉNEZ

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JESÚS BALLESTEROS | MADRID

Atragantado por el éxito de los últimos partidos, el Barça sufrió de forma sorprendente ante el Rayo Vallecano (2-3) al que sólo fue capaz de doblegar en los minutos finales de un mal choque (fue perdiendo hasta el minuto 86). Volvió a erigirse Luis Suárez en protagonista para evitar el marrón de una derrota liguera en casa del penúltimo. Encadena, eso sí, su quinta victoria seguida el equipo de Valverde, pero las lagunas en el juego y el bajísimo rendimiento de las estrellas (con la excepción de Suárez) exige un tirón de orejas.

Más allá de mantener el liderato una jornada más, el Barcelona buscaba refrendar la buena imagen mostrada en el clásico y recuperarse de tanto elogio recibido en los últimos días. No todos los años se le meten cinco goles al eterno rival. Y eso, para bien o para mal, tiene consecuencias en las jornadas venideras.

El reto era mayor al medirse a un rival incrustado en la zona de descenso. Pero el Rayo no es un equipo al uso. No lo ha sido nunca. Capaz de venirse arriba ante los mejores y sacar lo mejor de sí en las peores circunstancias. Todo ello se dio cuando a los 11 minutos ya mandaba el equipo de Ernesto Valverde en el marcador con otro gol de Luis Suárez. Definitivamente, el delantero uruguayo ha asumido el rol goleador ante la ausencia de Leo Messi. La enésima jugada brillante de Jordi Alba acababa con Suárez empujando al fondo de la red el primero de los goles de la noche.

Parecía dominar el Barça de forma cómoda, pero el equipo de Míchel fue ganando en confianza con el paso de los minutos. Réplica del rival, el Rayo buscaba sacar el cuero desde atrás sin regalar balón alguno. La contra que acabaría con el error garrafal de Pozo fue ejemplo de ello. Aún así, el equipo franjirrojo siguió sacando su orgullo para empujar al Barça y hacerle sufrir hasta el final. A los pocos minutos de ese funesto fallo de Pozo, el malagueño marcaba un señor golazo desde fuera del área. El golpeo fue tan medido que la estirada de Ter Stegen fue completamente estéril. Vallecas rugía y el líder pasaba por sus peores minutos del choque pese a que a Luis Suárez le dio tiempo a estrellar el balón contra la madera antes del descanso.

El atasco en el carril del centro era evidente. El Barça carecía de fluidez y los hombres llamados a generar juego eran incapaces de hacerlo. Y mientras el equipo azulgrana se enroscaba en jugadas sin fruto final, el Rayo vio la posibilidad de sacar tajada a la contra.

El gol de Alvaro, a los 45 segundos de saltar al verde de Vallecas, daba la vuelta al marcador y dejaba muy tocado a los de Valverde, quien buscó un revulsivo sacando a Vidal y Munir en lugar de los desaparecidos Coutinho y Arthur. Pero las soluciones no mejoraron el plan inicial. Tampoco Dembélé, que hasta el gol no había tomado una sola decisión de forma correcta. Su aportación fue nula hasta que logró enganchar la dejada de Pi qué cuando el partido agonizaba. Bien es cierto que su empate en el 86 rompió los esquemas del Rayo, al que dejó noqueado. Hasta tal punto que Embarba se permitió el lujo de dejar solo a Luis Suárez para que el charrúa volteara el marcador y diera la victoria al líder.

Un triunfo agónico que peligró durante demasiados minutos.

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