FÚTBOL | LIGA DE CAMPEONES
El gran desafío del Metropolitano
El Atlético de Madrid reta esta noche a la Juventus de Cristiano Ronaldo.
El delantero de la Juventus Cristiano Ronaldo durante el entrenamiento en Turín antes de partir hacia la capital de España. ALESSANDRO DI MARCO
El Atlético de Madrid inicia este miércoles (21.00 horas/Movistar Liga de Campeones) de verdad el descomunal desafío de la Liga de Campeones y el Wanda Metropolitano, el escenario de la deseada final, pero antes de un reto enorme en octavos contra el Juventus y Cristiano Ronaldo, que multiplica la complejidad del viaje hacia un destino anhelado.
El estadio rojiblanco, abarrotado para esta cita, señala el camino para el bloque dirigido por Simeone, que no está ni en su mejor momento ni es el favorito, pero que asume la magnitud del primer obstáculo con la naturalidad y la ambición de un equipo que sabe que el objetivo de los objetivos es la ‘Champions’.
Lo es desde hace tiempo, desde que alcanzó su segunda final de la historia, la primera desde 1974, cuando el último suspiro, primero, y la prórroga, después, le apartaron de algo que sentía que era ya suyo en Lisboa, en 2014, o cuando los penaltis le frustraron de la forma más cruel por segunda vez en dos años, en San Siro en 2016.
La revancha está latente desde entonces con una competición que es ya una obsesión para el Atlético, tan inconformista ante los dos golpes encajados como ambicioso en la actual edición del torneo, por mucho que sus propios errores -el 0-0 en la última jornada de la fase de grupos en Brujas- le hayan dirigido hacia un duelo tremendo.
Porque enfrente tiene al Juventus y a Cristiano Ronaldo, un rival que nadie quería en los octavos de final y que exige la mejor de las versiones para el equipo que se proponga doblegarle, pero que a la vez sitúa al Atlético en una posición que le gusta, alejado de los focos de ser favorito y preparado para romper cualquier pronóstico.
«Esa es nuestra fuerza, lo que están pensando todos», enfatizó Simeone después de la victoria de rebote contra el Rayo Vallecano, el pasado sábado, con todas las dudas que disparó su juego. Es quizá el peor momento del equipo en este curso, con las mismas dos derrotas en los últimos tres encuentros que en los 31 anteriores.
Pero es el Atlético. Se ha ganado a golpe de victorias, gestas y títulos a lo largo de la era Simeone -un total de siete, el último la Supercopa de Europa de este verano- un sitio indudable hoy por hoy entre los mejores equipos del continente y el temor y la desconfianza de cada adversario, sea cual sea el momento del equipo.
Sus cifras como local en la Liga de Campeones también son un aval inapelable. De sus 29 resultados precedentes en la era Simeone, que incluyen una victoria contra el Juventus (1-0 en la fase de grupos de la campaña 2014-15), sólo tres podrían considerarse malos este miércoles: las derrotas 1-2 con el Benfica y el Chelsea y el empate a uno con el Qarabag. 22 de ellos los ganó y cuatro los igualó 0-0; todos desenlaces válidos hoy para abordar la vuelta del 12 de marzo.
A su servicio, además, están Jan Oblak y Antoine Griezmann, dos hombres determinantes para cualquier desafío que se propongan y dos piezas imprescindibles para el actual Atlético, aún más en los últimos encuentros, resueltos desde las paradas del esloveno hasta los goles y las asistencias del francés, un elemento esencial para quince de los últimos 19 tantos.