Los violentos empañan la fiesta del clásico en León
S. C. Anuncibay | León
MARCIANO PÉREZ
El Reino volvió a ser ese lugar sagrado hasta el que peregrinaron más de diez mil aficionados que empujaron al equipo desde la atalaya de unas gradas prácticamente llenas. Las calles de León vibraron con un derbi que recorrió desde primera hora de la mañana las principales arterias de la ciudad. Fue una auténtica fiesta, empañada por un incidente que habla muy mal de sus protagonistas. Los hinchas más radicales de la Cultural y de la Deportiva se enzarzaron en una batalla campal en pleno Barrio Húmedo. El enfrentamiento entre los ultras no fue a más por la intervención de la policía. Volaron las sillas. Y alguna mesa. Los violentos querían arruinar el derbi, pero no lo consiguieron. La inmensa mayoría de los aficionados está muy lejos de esos comportamientos. Lo demostraron una vez más cuando no secundaron los insultos que salían de uno y otro fondo. Animaron sin descanso, pero sin faltar al respeto. Cientos de ellos fueron en procesión hasta el campo, desde la Catedral, donde arrancó un corteo que reunió a medio millar de personas. Vivieron el partido intensamente. Enarbolaron sus banderas, acompañaron con sus gargantas el himno a León y arroparon a los futbolistas. El cantante Manolo Quijano fue el encargado de hacer el saque de honor.