Fracaso MAYÚSCULO de la Cultu
S e veía venir. Casi incluso desde la pretemporada. Una planificación deportiva lamentable, un técnico que vendieron como el ‘clon’ de Rubén de la Barrera —supongo que por el buen porte— al que el proyecto de esta Cultural le vino tan grande como cada uno de los cinco millones que Aspire se sacó de la chistera para resucitar a un muerto que huele a otras cuatro décadas en el pozo. Le prometieron paciencia desde el palco y a los seis días —con el equipo en puestos de play off— se lo ventilaron sin más como regalo de Papa Noel anticipado. Luego los Reyes Magos cataríes le buscarían destino y todos tan contentos. Y empezó la era Aira con el 2018 casi agonizando y un Reino de León harto de una plantilla de muchos nombres y pocos hombres. Debutó el de Ponferrada contra el Sanse y —caprichos del destino— ayer cerró su ciclo en el club leonés —la próxima jornada se atisba como un velatorio— frente al mismo rival en una de las pocas victorias a domicilio que ha sido capaz de brindarle a los leoneses. Justo la más amarga. Vendió la moto esa de que sumando seis puntos estarían en la fase de ascenso. Pero a los pocos ilusos que se la compraron, ayer se les gripó el motor a la segunda curva. El respetable pidió la cabeza de Cea y se la sirvieron en bandeja de plata. Aira le ha hecho bueno. Al menos, en números y posición. Pero no sería justo culparle solo a él de este ridículo histórico. De vergüenza quien ideó la plantilla en verano para parchearla en diciembre. Y bochorno de jugadores. Pocos se salvan. Todos dormirán tranquilos.