Diario de León

TOUR DE FRANCIA

Armstrong cierra el Tour sin necesidad de pasar los Alpes

Ayer, Beloki cargó fuerzas y atacó a Armstrong en Mont-Ventoux. El americano cambió ritmo y se fue a por Virenque. Aunque la etapa fue para el francés, Armstrong dejó claro que el Tour es suyo.

Armstrong ha dejado claro en los Pirineos que nadie le inquieta en el Tour

Armstrong ha dejado claro en los Pirineos que nadie le inquieta en el Tour

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Benito Urraburu - VAISON.
León

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A Lance Armstrong no le basta con llevarle 4.21 a Joseba Beloki en la general, que es el segundo clasificado. Al líder del Tour de Francia no le gusta que el director de la Once-Eroski, Manuel Saiz, le mande atacar a su corredor, y a Azevedo. Armstrong sólo se gusta él mismo y la verdad, va en otra carrera. Dejó caer el americano esas insinuaciones en la llegada al Mont-Ventoux, donde ha dado por cerrado su cuarto Tour de Francia, a falta de seis días para llegar a París, con tres etapas alpinas y una contrarreloj por medio. Armstrong prefiere llevar al pelotón del Tour domesticado, antes que correr algún riesgo con esos ataques, tres de Azevedo y uno de Beloki, que controló perfectamente, con esa aceleración tan fácil que tiene cuando los demás van a ritmo. En la cima del Mont-Ventoux ganaba Richard Virenque, en solitario, después de 202 kilómetros escapado, primero junto a otros diez corredores y luego sin ninguna compañía, en las pendientes del monte pelado. Se quedó con Alexandre Botcharov, le atacó, y cubrió los últimos once kilómetros en solitario, con 35 grados de temperatura. Armstrong y su equipo comenzaron a trabajar tarde, para permitir que la escapada llegase con la suficiente ventaja a pie puerto y dejar que la carrera estuviese animada por delante. Encontró la colaboración del CSC para trabajar y su equipo aceleró muy al final. En realidad, el Mont-Ventoux, donde hubo dos carreras, tuvo a Virenque como protagonista por delante y Lance Armstrong por detrás, después de neutralizar al portugués José Azevedo, en tres ocasiones, y de no permitirle a Beoloki que cogiese muchos metros. En cuanto alcanzó al guipuzcoano, le pasó y se marcho hacia la cima para ir sacando tiempo. ¿Qué podemos esperar de lo que nos queda de carrera? La explicación es muy sencilla. Si el único hombre que ataca es Joseba Beloki y eso le supone perder tiempo, lo que tiene que hacer es lo mismo que Rumsas y Basso: ir a rueda y esperar a que se caigan los rivales que tiene a su lado. Once-Eroski no tiene porque hacerle la carrera a nadie. Le basta con esperar como hacen los demás y que la carretera le ponga a cada uno en su sitio. Lo de Mancebo fue distinto. Se quedó descolgado, volvió a coger al grupo de cabeza y finalmente encontró un ritmo que le ha permitido colocarse quinto en la general. Si el que ataca lo paga, la receta para los Alpes puede estar compuesta de largas escapadas, muy controladas, que le dejen al líder tranquilo. Que se diviertan si quieren, pero que no molesten.

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