BALONCESTO

León se desangra en la zona

Baloncesto León no está para muchos trotes. Si hace una semana los de Salvo salieron airosos ante Ourense, ayer el Cantabria les devolvió a la triste realidad. La que por ahora rodea a un equipo a la deriva, con excesivas lagunas en t

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Miguel Ángel Tranca Redacción - LEÓN.
León

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La derrota el pasado martes en la Copa Federación a manos del Autocid, lejos de parecer un espejismo fue el augurio de lo que ayer iba a convertirse el choque ante Los Lobos. Necesitados de puntos con los que cimentar su recuperación en la tabla, leoneses y cántabros cruzaron sus caminos en un momento que no parecía ser el más adecuado. Precisamente los primeros minutos del choque estuvieron marcados por la paridad de opciones ante el aro adversario. En esa lucha León salió mejor parado merced al acierto de Brown desde la media distancia y a un Decker notable a la hora de rebotear. Cinco puntos de margen al final del primer cuarto marcaban un panorama más que esperanzador. Pero cuando León entra en barrena lo hace de forma clara y eso fue lo que pasó en los restantes diez minutos. Esta vez el acierto de Brown no fue suficiente para mantener a flote la nave local que veía como su defensa al hombre se encontraba una y otra vez con el hándicap del acierto visitante. Nobile y Tim Young, jugadores que la pasada temporada militaron en las filas leonesas, se bastaron para hacer añicos la resistencia local hasta el punto de posibilitar que con un parcial de 13-25 los cántabros se fueran al descanso con siete puntos de renta (30-37). Coraje para remontar La herida volvía a estar abierta, pero León volvió a hacer un ejercicio de entrega para volver a meterse en el partido en el tercer cuarto. Con Brown siempre efectivo ante el aro rival y el acompañamiento de Sony Vázquez y César Alonso, León tomó nuevamente aire para afrontar con garantías los diez últimos minutos. Y eso que a Decker volvieron a dejarle sin el apoyo necesario. Bien es cierto que el norteamericano no anda sobrado de puntería, pero en el rebote fue el mejor de un León que precisamente empezó a claudicar por esa zona. Con tres puntos de margen a favor, el cuarto capítulo del choque, ese que puede glorificar a un equipo o llevarle al calvario, León se permitió el lujo de echar por tierra todo el trabajo realizado hasta ese instante. Sin seguridad a la hora de mirar el aro rival y con insuficientes recursos en defensa, Baloncesto León se vio en apenas unos minutos sumido en la anarquía en el juego. Y ahí apareció Los Lobos. Tim Young, Rivera y en menor medida Lacke empezaron a deambular por sus anchas por la zona leonesa y, lo que es peor, por un perímetro que volvió a verse huérfano de defensores con los que al menos obstaculizar cada uno de los lanzamientos a canasta. La herida supuraba cada vez más. Si ante Ourense la garra fue determinante para sacar adelante el choque, en esta ocasión los leoneses se quedaron en estado se shock y con ello permitieron que el rival fuera abriendo más rentas hasta llegar a los catorce puntos a falta de algo más de un minuto para la conclusión. Todo estaba ya perdido y sólo el triple de Llorente y una canasta de dos punto de Brown sirvieron para maquillar un marcador que refleja la cruda realidad de un Baloncesto León que navega sin rumbo.

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