ATLETISMO
La temporada se cierra con el mejor registro español
El atletismo español cerró el ejercicio de 2002, el mejor de toda su historia, con una impresionante cosecha de 43 medallas -15 de oro, 10 de plata y 18 de bronce- después de haber cuajado en la Copa del Mundo de marcha su peor actuación del año. Las descalificaciones de Jesús Ángel García Bragado, cuando estaba a punto de dar caza, en el km.42, al tercer clasificado en la prueba de 50 kilómetros, y de Alejandro Cambil después de llegar tercero a la meta en los 20, devolvieron a tierra a un atletismo español sobre el que gravitaba la amenaza del mal de altura. La especialidad de marcha, fuente inagotable de medallas para España en competiciones internacionales (sólo en Copa del Mundo ha logrado doce), no añadió en Turín un solo metal al sorprendente botín conquistado por los españoles en el denominado «año europeo». El de 2002 ha sido un ejercicio de dimensiones continentales para el atletismo español. Sin Juegos Olímpicos y sin Mundiales, los principales objetivos residían en competiciones europeas, en pista cubierta y al aire libre. Sólo en cross y en las dos Copas del Mundo los españoles hubieron de medir sus fuerzas con atletas no europeos. Alberto García contrajo méritos de sobra para ser seleccionado como el mejor exponente del éxito español. Cuatro medallas de oro jalonan su asombrosa trayectoria: oro por equipos en el Europeo de cross corto, oro en los Europeos en sala (3.000), oro en los Europeos al aire libre (5.000) y oro en la Copa del Mundo de Madrid (5.000). Ningún otro atleta español puede presentar una hoja de servicios semejante. El sevillano Antonio Jiménez, con dos medallas de oro (una por equipos en el Europeo de cross), una de plata y otra de bronce también sobresale sobre el resto en la temporada de su consagración como obstaculista y corredor de medio fondo. La temporada deparó al atletismo español la buena nueva del progreso impresionante de las mujeres, encabezadas por Marta Domínguez y Alozie.