LIGA DE CAMPEONES
El Deportivo toma con gusto el cuarto billete para Europa
Cuatro de cuatro. El fútbol español tendrá pleno en la segunda fase de la Liga de Campeones. El que tenía la misión más complicada, el Deportivo lo consiguió anoche para unirse al Barcelona, Madrid y Valencia.

La plantilla deportivista se felicita tras la consecución del segundo gol del partido
Pocas veces Irureta habrá planteado un partido tan ofensivo como el de anoche. Cierto que el triunfo le clasificaba sin necesidad de poner otro ojo en Múnich a la espera de lo que hiciera el Lens. Lo mejor era salir a ganar y olvidarse de los demás. Pero aún con estas premisas suena a descaro colocar una línea atacante con Makaay, Tristán y Luque nada menos que ante un Milan. Pocas veces lo ha hecho Irureta y menos aún lo repetirá. Para que luego digan que no es valiente. El colocar tres hombres gol no tiene por qué traducirse en más ocasiones. Sobre todo cuando esta táctica significa restar un jugador en el centro del campo. A los tres delanteros deportivistas apenas les llegaron balones en condiciones de jugar. Su artillería era poco menos que inútil. A pesar de que Fran, en una función muy centrada de organizador, recorrió muchos kilómetros y se multiplicó en su labor, aunque perdió con ello el cometido que mejor realiza, el de dar el último pase. De todas formas, hasta mediada la primera parte dio la sensación de que la táctica era correcta. Dos disparos de Luque y uno de Tristán pudieron convertirse en gol. Eran los dos delanteros más desubicados, fuera de su sitio habitual, pero los que mejor actuaron, el holandés por la derecha y el catalán por la izquierda. El que jugó en su verdadero sitio, Tristán, estuvo afortunado. Aún así, era el Deportivo el que dominaba el partido, gracias a la labor de Fran, Mauro Silva y Sergio. Pero se movió con lentitud y creció de profundidad. El equipo gallego se hizo con el centro del campo y por el rival, sólo Pirlo, mostró su gran calidad, mientras que Rui Costa estuvo perdido. Si algún conjunto mereció el gol fue el Depor. Sin embargo, fue el Milan el que se adelantó por medio de Tomasson al rematar de cabeza un centro desde la izquierda. Fue uno de los pocos errores que cometieron los dos laterales que actuaron en el eje de la defensa, Héctor y Romero, el de dejar rematar al jugador danés. Nada más comenzar la segunda parte Irureta cambió su arriesgada estrategia. Quitó a Luque, un jugador que lo estaba haciendo bien, para colocar a Amavisca. De los tres delanteros el más flojo era Tristán y parecía el destinado al cambio. Pero nada más irse Luque el jugador sevillano agarró un trallazo desde muy lejos que supuso el empate. Tristán tiene estas cosas. Después Amavisca, que tuvo una reaparición feliz, dio un pase en profundidad a Makaay que con la izquierda colocó el balón junto a la cepa del poste. Inmediatamente Irureta refuerza el centro del campo con Duscher en lugar del holandés. En el límite del tiempo Tristán falló una ocasión de oro, a puerta vacía.