Un mal mes... y lo que queda
La temporada de caza menor mantiene su tono gris en la provincia de León con la perdiz y la liebre en clave negativa
La temporada de caza menor cumple ya un mes y el balance es más bien deficitario. MIGUEL F.B.
La temporada de caza menor cumplía el pasado 23 de noviembre su primer mes de actividad. Y lo hacía, como era de esperar, con una sensación negativa entre los aficionados. Visto lo visto pocas alegrías se puede decir que se están llevando en esta campaña en la que algunas de sus piezas estrella como la perdiz y la liebre son las que representan la cara oscura. Por su escasa presencia en los campos leoneses, algo que es también extensible incluso con peores números, para el resto de la Comunidad.
En cuanto a la perdiz, la situación ya se atisbaba desde la media veda cuando su ‘hermana’ tampoco mostró una presencia deseable con bandos escasos en cuanto a número y también composición. Era de esperar que en la perdiz ocurriera y lo mismo y salvo alguna zona excepcional de la provincia, el cazador puede darse con un cántaro en los dientes si es capas de dar con algunos ejemplares. De hablar de cupo mínimo ya ni hacerlo dado que las perchas apenas ofrecen un par tal vez tres ejemplares de perdices como bagaje después de una jornada.
La sequía, pertinaz durante el periodo estival y las primeras semanas del otoño ha supuesto un escenario adverso y condicionante esencial para que las polladas sean bajas. Y de ahí su escaso número en cuanto a presencia. El escenario es incluso peor en el caso de la liebre. Pocas, más bien escasas, se están oteando en los campos de la provincia. La enfermedad que ha diezmado su número y también el calor persistente en los meses pasados que dificultó en cierta medida la cría han llevado a que su presencia sea bastante reducida. La becada tampoco se salva de este panorama adverso para la presente campaña.
La cara menos negativa la proporciona el conejo. Bien es cierto que no ofrece dígitos en cuanto a su población que sean a tener en cuenta para decir que la situación marcha bien, pero sí para al menos poder cobrarse alguna pieza.
El calor también elevado en los meses precedentes y algunas bajas por enfermedad han llevado a que su presencia sea irregular en los campos de la provincia leonesa. Algunos con números salvables y otros más bien deficitarios.
Y en cuanto a las mejores notas, estas llegan de la paloma.
Números altos por su destacada presencia que al menos pueden servir para contentar al cazador hasta el final de la temporada el 22 de enero de 2023.