Luis Rubiales y su beso a Jenni Hermoso: reproches, dimisión y disculpa obligada
Luis Rubiales salió ayer al paso del torrente de críticas que le llovieron, tanto desde la sociedad como desde la esfera política, a raíz de su polémico beso a Jenni Hermoso tras la victoria de España en la final del Mundial femenino. «Seguramente me he equivocado, lo tengo que reconocer. En un momento de máxima efusividad, sin ninguna mala intención ni mala fe, ocurrió lo que ocurrió, de manera muy espontánea, repito, sin mala fe por ninguna de las dos partes».
El ministro de Cultura y Deporte en funciones, Miguel Iceta, había reprendido previamente al propio Luis Rubiales por lo que considera una falta de respeto y un atentado contra los derechos de las mujeres.
Más lejos fueron Irene Montero e Ione Belarra, que calificaron de «violencia sexual» lo vivido. La vicepresidenta Yolanda Díaz también expresó su sentir por lo sucedido. Aunque no escribió ningún tuit, sí compartió los mensajes de sus compañeros de Sumar.
Por su parte, la presidenta de la Liga F, Beatriz Álvarez, aseguró ayer que se «siente avergonzada de la imagen que está dando el fútbol español por culpa del comportamiento inaceptable del presidente de la Federación Española» en la final del Mundial y reclamó la actuación del Gobierno ante la actitud de Luis Rubiales.
Una polémica más para un Luis Rubiales que parece que siempre está envuelta en ella.