Balonmano | Liga Asobal
Europa se fija en el ‘baby Ademar’
La joven plantilla llama la atención de numerosos clubes, que cada vez se llevan antes a las perlas del equipo. Darío y Álvaro ya están en el escaparate

Darío Sanz es otra de las perlas de la cantera que ya han llamado la atención de varios clubes. F. O.
El Abanca Ademar sigue siendo uno de los mejores escaparates nacionales e internacionales para lucir talento propio y ajeno. El conjunto leonés siempre ha servido como trampolín de numerosos jugadores hacia clubes de mayor calado, aunque en la actualidad hay un cambio de paradigma con respecto a décadas pasadas: cada vez le «roban» sus perlas más pronto. Si antes la salida se producía, en general, en torno a los 25 años, ahora los grandes de Europa pagan las cláusulas de chavales que apenas empiezan a despuntar.
Uno de los casos más recientes fue la salida de Antonio Martínez al Oporto hace un par de temporadas. El extremo derecho se convirtió en la gran esperanza de la prolífica cantera ademarista y su progresión meteórica le convirtió en objeto de deseo de varios equipos del viejo continente. Los lusos terminaron llevándose el gato al agua dejando a los leoneses con un hueco importante en esa posición tan histórica en la capital leonesa. Lo que pocos esperaban es que su sustituto, Carlos Álvarez, iba incluso a superar los registros del menor de los hermanos Martínez. El ahora internacional con los Hispanos ya fue máximo goleador de la Liga Asobal el curso pasado con solo 20 años. Y este va camino de repetirlo. De momento comanda esa lista con 75 dianas.
Y al igual que ocurrió con Antonio, Carlos saldrá del Abanca Ademar al término de la 2024-25 casi con toda seguridad rumbo al Sporting de Portugal. En ambos casos los dos querían continuar aquí, pero hay trenes que no se pueden dejar ir y en la cúpula marista insisten en que no cuentan con capacidad para competir con las ofertas que les llegan de Europa. ¿Qué hacen los poderosos? Pagar la cláusula o acordar una cantidad que satisfaga a ambas entidades.
La plantilla que entrena Dani Gordo este año es una de las más jóvenes que se recuerdan. Un «baby Ademar» que marcha tercero en la competición Nacional y que, pese a su temprana eliminación europea, no pasa desapercibido. La «fábrica» continúa sacando talento o bien fichándolo. Es el caso de Darío Sanz, otro leonés obligado a acelerar su proceso de formación por las circunstancias precarias del club que ya es dueño del extremo izquierdo. A sus 20 años tiene a varias «novias» siguiéndole. Va a ser complicado retenerle mucho más.
Otro jugador por el que ya han preguntado varios equipos es el portero Álvaro Pérez. El de Valladolid se incorporó al Ademar en la 2023-2024. En marzo de 2025 cumplirá los 20 y es otra pieza de presente y futuro a la que se antojará difícil retener más allá del presente curso. «Nunca me defrauda cuando sale a jugar», confesaba hace pocas semanas el máximo responsable del banquillo.
¿Cómo se podría retener el talento más años en León? Es la pescadilla que se muerde la cola. Sin un músculo económico importante no se pueden ofrecer contratos a la altura de la calidad de los jugadores que despuntan en el Ademar ni, por ende, competir contra los grandes tiburones. En las altas instancias del club se da por hecho que esta es la realidad y se debe aceptar. ¿El problema? Que la gallina de los huevos de oro que es la cantera del Ademar no dispone de capacidad para producir talento a la velocidad con el que se lo quitan. Otros históricos que se marcharon antes de lo que hubieran querido fueron Jaime Fernández o Gonzalo Pérez. Y mientras nadie lo remedie seguirá sucediendo.
Una vez que la Asobal se convirtió en Liga Profesional se abrió de par en par la opción de que los clubes se transformaran en Sociedades Anónimas Deportivas. Una fórmula que la actual directiva del Ademar se planteó seriamente el año pasado. ¿Por qué? Entre otras razones porque permitiría la entrada de capital privado. De momento no lo han sometido a votación de los socios. El presupuesto podría crecer de forma ilimitada, pero el club dejaría de pertenecer a la masa social. Sin dinero la balanza seguirá desequilibrada.