Caza
La caza menor bajó el telón con buenas sensaciones
Perdiz, liebre y conejo mejoraron las previsiones y apuntan en los dos primeros casos a brotes verdes de cara al próximo curso
Un cazador con su perro en una jornada de caza menor en los campos de León. FERNANDO OTERO
La caza menor puso punto y final a su curso. Tres meses por delante y un balance que puede considerarse bastante positivo, superando las previsiones e incluso un aprobado que se acercó al notable. Se esperaba desde que levantara el telón en los últimos días de octubre de 2024 que esos nubarrones que habían caracterizado a los años más cercanos pudieran al menos disiparse algo.
No en el caso del conejo que ha ‘salvado’ en los últimos ejercicios la nota, pero sí en el de la perdiz y la liebre, escasas en los cursos precedentes pero cuya mejoría ha quedado plasmada, especialmente en noviembre y primeras semanas de diciembre. El frío y el invierno bajaron algo la nota pero no tanto como para desmerecer unas sensaciones en positivo que los cazadores esperan que sean brotes verdes de cara a las próximas campañas.
Se tenían puestas esperanzas en el caso de la perdiz. Las polladas de las fechas previas invitaban a pensar que su número podía verse aumentado considerablemente. Y así sucedió. No ha sido para lanzar las campanas al vuelo pero sí para romper (y los cazadores esperan que sea de manera definitiva) con una tendencia que en los últimos ejercicios dejaba escasas perchas y jornadas bastante adversas para los cazadores. Así lo apunta uno de ellos, Borja Llamazares, para el que esta nueva situación supone un respiro para los aficionados que sin duda alguna tienen en la perdiz a su pieza estrella.
En lo referido a la liebre también se han dado semanas positivas con una población considerable si se tiene en cuenta los pasados y más recientes ejercicios en los diferentes condicionantes, entre ellos algunos sanitarios, habían diezmado su población.
Bien es cierto que hay que precisar que su presencia no es uniforme a lo largo de la provincia aunque sí se ha hecho más latente apuntando a próximos ejercicios en los que esta dinámica pueda mantenerse. La primavera será un buen termómetro para determinar un hecho u otro, en este caso positivo o negativo.
Y en lo referido al conejo, el ‘salvador’ de los últimos años, su número también ha sido destacado. No como en los mejores años, pero sí en una cifra que ha supuesto para los cazadores hacer perchas bastante satisfactorias y en algunos casos poder llegar al cupo máximo establecido.
La única nota algo discordante la ha protagonizado la becada, según apunta otro cazador experimentado como Carlos Bravo. No ha sido esta la mejor campaña para este ave que no ha podido cerrar el círculo de la caza menor con una nota incluso mejor de la que se ha llegado gracias en la liebrem la perdiz y el conejo. Ahora toca esperar a que la próxima temporada marque también una dinámica positiva.