El negro futuro del arbitraje leonés
EL COLECTIVO ARBITRAL. La situación de desgobierno desde hace medio año ha traído graves consecuencias para los colegiados con un panorama nada brillante mientras no se decida entrenar y trabajar con la gente más joven
El árbitro Eder Mallo Fernández está pendiente de la resolución judicial abierta por el Nàstic.
El grupo de árbitros o el sistema arbitral en general no está funcionando de manera efectiva o satisfactoria en León. Puede ser como consecuencia de problemas como la falta de coordinación, errores muy frecuentes en los últimos tiempos en el fútbol leonés. La falta de credibilidad o dificultades a la hora de tomar decisiones claras y justas en cuanto a su gestión en los despachos son otros expedientes X. El caos durante muchos momentos en la campaña concluida fue el denominador común. Por ello lo que se necesita es un cambio urgente para que el colectivo arbitral vuelva a resurgir en León. Próximamente se va a nombrar de forma oficial a Pablo Iván García Velilla como delegado de los árbitros de León, con el objetivo de abrir una nueva etapa. Lo que sucede es que a Pablo Iván García, que ya estuvo al frente de los árbitros con Chelmick, se le recuerda por la huelga del colectivo que le obligó a abandonar el cargo. Fue el momento en el que Javier Turienzo tomó el rumbo del Colegio de Árbitros y solucionó el problema. Desde su salida, el colectivo arbitral no cesa de dar tumbos.
Los ascensos y descensos de categorías del final de la temporada 2024-2025 han confirmado la tendencia de los últimos años: el arbitraje leonés está en horas muy bajas, como no se conocía desde hace tiempo.
En la élite, el arbitraje leonés está muy presente con un colegiado, Mallo Fernández, con una buena progresión (a expensas de lo que pase con la denuncia del Nástic de Tarragona) y un asistente, García Aguilera, que ha quedado como primer suplente para subir a Primera División.
En Primera Federación, con una buena temporada, está presente Cueto Amigo, a lo que hay que añadir dos árbitros asistentes. En Segunda Federación, dos árbitros y dos asistentes.
La realidad es que esas categorías dependen de la Federación de Fútbol a nivel nacional, y considerando la poca influencia que tienen actualmente las federaciones territoriales, hay que asumir que es el trabajo de muchos años de los propios árbitros.
¿Y León a nivel territorial?
En Tercera Federación, queda tan solo un árbitro tras haber descendido a Primera Regional Aficionados Kevin Catro Dacosta y Adrián Prieto Castellanos. También desciende de Primera Regional de Aficionados el colegiado leonés Alejandro de Castro Madero.
La pregunta que hay que hacerse es si los árbitros y árbitras de esta delegación no tienen el suficiente nivel o hay algo más.
Desde el propio colectivo se señala como culpables de la situación actual al delegado de Fútbol de León, César Lera, y al último delegado, Alberto Celemín, que tras su aparición voluntaria o involuntaria en la foto con la bufanda antiberciana, se le apartó por el presidente de la Federación de Castilla y León de Fútbol, Marcelino Maté, como responsable de los árbitros de León.
Desde hace años, los asiduos a los campos de fútbol han notado el escaso trabajo con la cantera arbitral, donde se ha dejado de ver esa habitual estampa de los árbitros de categorías superiores acompañando, viendo y corrigiendo a los colegiados más jóvenes, con el perjuicio que eso supone para todos, el colectivo arbitral y el fútbol base leonés.
En los inicios de la Delegación Leonesa de Futbol, los delegados de árbitros han sido siempre exárbitros de reconocido prestigio y antigüedad.
Esta situación de desgobierno desde hace medio año ha traído estas consecuencias para el futuro de los árbitros leoneses. Se augura un futuro nada brillante mientras no se entrene y se trabaje por los árbitros más jóvenes.
De momento, Pablo Iván García Velilla será nombrado como delegado de los árbitros, aunque ya se verá si es la mejor decisión para que el colectivo arbitral despierte del letargo en el que está sumido.