CAZA. En el Campeonato de Cazadores Deportivos en Cáceres

Carlos Bravo hace gala de su clase con una medalla de plata

Carlos Bravo, a la izquierda, con su trofeo como subcampeón del torneo.DL

León

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Carlos Bravo vistió de plata su participación en el Campeonato de Cazadores Deportivos que tuvo como escenario el municipio extremeño de Garrovillas de Alconétar. El leonés demostró su calidad a lo largo de una competición exigente que se desarrolló a lo largo de dos jornadas y que contó con 90 participantes.

Carlos y su padre Pedro fueron los representantes leoneses a nivel competitivo en la localidad cacereña. En semifinales el hijo lograba ocupar la octava posición completando el cupo de seis perdices lo que le valía para acceder a la gran final. Su padre no pudo lograrlo.

Y es que en cada semifinal de los 30 cazadores que la confirmaban (90 en total) solo accedían los 12 mejores para una ronda definitiva en la que iban a definirse los puestos de honor.

Y ahí Carlos Bravo sacaba a relucir su mejor cara. En un campeonato muy físico dadas las dimensiones del coto en el que se desarrollaba la competición el cazador leonés tuvo que emplearse a fondo para lograr su objetivo de estar con los mejores. De las seis perdices cobradas dos de ellas fueron antes de las 12.30 mientras que las otras cuatro debían ‘esperar’ hasta media hora más tarde. Y es que a pesar de que Carlos lograba dar con alguna más el hecho de que fueran más veteranas y resabiadas complicó la opción de poder abatirlas y en cierta medida obligó a Bravo a tener que desistir para no perder demasiado tiempo y con ello opciones de firmar una actuación destacada en el certamen deportivo.

En su zurrón también contabilizaba un zorro para completar el campeonato con 3.800 puntos, los suficientes para otorgarle la segunda plaza en al general solo superado por el valenciano Juan Carlos Milla con 200 puntos más. La tercera posición tenía como destinatario al vasco Julen Unzalu con los mismos puntos que Carlos Bravo. El leonés cerraba así su presencia en Garrovillas de Alconétar de la mejor manera posible cobrándose una medalla de plata merecida ante rivales de primera fila, algunos de ellos campeones nacionales.

La competición se desarrolló en el coto La Atalaya, un escenario propicio para la buena caza aunque también de notable exigencia dada su extensión. Junto a Carlos Bravo y su padre Pedro Bravo también estuvieron presentes en este campeonato otros dos leoneses que ejercieron de jueces. Sergio Taranilla y Miguel Andrés.

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Para Carlos Bravo este subcampeonato supone un logro más en un palmarés que crece año tras año y que constata su nivel como cazador, especialmente en la modalidad de caza menor en la que se encuentra más cómodo y donde desarrolla sus mejores resultados. La última demostración ha tenido como escenario el municipio de Garrovillas de Alconétar.