María Martín-Granizo: «Voy a los Juegos a por un diploma. Si luego se convierte en medalla la satisfacción será mayor»
María Martín-Granizo afronta en poco más de dos semanas su debut en unos Juegos Paralímpicos. Lo hace como la primera leonesa. Con 19 años le quedan varias presencias más. Su objetivo, en una prueba de alta exigencia, pasa por lograr el diploma en el Slalom, sin obviar desarrollar un gran papel en el Gigante. Pero no descarta tampoco, si todo sale bien, optar a una presea

María hará historia para el deporte leonés con su debut en los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina d'Ampezzo.
Con 19 años María Martín-Granizo Ferreiro hará historia para el deporte leonés. En apenas unos días hará realidad su sueño de ser olímpica. En la nieve de Italia y en unos Juegos Paralímpicos a los que acude gracias a sus éxitos deportivos. Con el deseo de que no sean los únicos y que en este estreno en el Slalom y el Gigante pueda estar entre las mejores. Un diploma en la primera de las disciplinas (que será la segunda en el calendario el día 14 de marzo) colmaría sus aspiraciones en una deportista sumamente competitiva que tampoco descarta, si todo sale a la perfección, optar a una presea. Para satisfacción propia, de los que están a su lado y orgullo de su tierra, León.
—María, ¿qué supone para ti competir en unos Juegos Paralímpicos de Invierno?
—Mucho orgullo, como una recompensa a todo el esfuerzo y sacrificio que llevo haciendo todos estos años. Al final el deporte me ha dado muy buenos momentos, pero también otros no tan buenos y creo que al final hay que saber gestionarlos y seguir adelante pase lo que pase. Creo que me ha hecho más fuerte y llegar hasta aquí, pues supone la recompensa de todo ese esfuerzo y un objetivo que llevo soñando desde que tengo uso de razón, desde que empecé a esquiar y a competir. Para mí es todo un orgullo estar donde estoy.
—Unos Juegos son siempre la meta de todo deportista. ¿Para ti también?
—Para un deportista los Juegos son lo más. Una meta a la que he podido llegar. Y ahora toca disfrutarla. Pero yo voy también a competir e intentar dar lo mejor de mí. No creo que haya nada superior a los Juegos. Luchar por el podio será algo maravilloso, pero también vivir la experiencia de estar ahí, en el ambiente olímpico, en la Villa Olímpica, disfrutar de las carreras y que además puedas disfrutarlo con toda tu familia.
—Además, con un ambiente tan especial que no se vive en otros sitios.
—Una vez fui a ver la Copa del Mundo de esquí en Andorra y me pareció algo increíble. Todo el mundo animaba y creo que al ser las Paralimpiadas va a estar repleto de gente y eso es lo que más me gusta.
—Una vez que estás en unos Juegos, ¿qué meta u objetivo te pones?
—Yo, siendo ambiciosa, quiero un diploma olímpico, sobre todo en mi disciplina favorita, que es Slalom (14 de marzo). La verdad es que la medalla ya se me hace algo más complicado porque en mi categoría en esquí alpino es una de las más complicadas. O sea, en el deporte del esquí alpino hay varias categorías. La de visuales, que son todo personas ciegas o con poca visión, luego están los de sillas con lesión medular y amputados. Y luego está mi categoría, que es la «de pie», que somos todos los que vamos de pie, o sea, es un batiburrillo, con gente con parálisis cerebral, a la que le falta una pierna, un pie o varios dedos... Eso hace que no todos compitamos en igualdad de condiciones y aunque hay un factor de compensación no es lo mismo.
—Slalom y Gigante serán sus escenarios.
—Por ahora solo corro las disciplinas técnicas, las de velocidad todavía no. Después de los Juegos Paralímpicos me iré a Canadá para debutar en descenso, que no he corrido todavía.
—En el caso de una deportista de élite como es el tuyo, ¿cómo se compagina la competición, los entrenamientos, los estudios y la familia?
—Bueno, yo creo que al final el deporte te hace ser más disciplinado y más responsable. Lo importante es saber gestionar muy bien tus tiempos y creo que a la hora de estudiar no sé no me supone mucho trabajo organizarme porque lo llevo haciendo muchos años. Llevo en el deporte de élite unos cuatro en el esquí. Respecto a la familia, tengo que agradecerle todo por el apoyo que siempre me han dado, empezando por mis padres y siguiendo por el resto. Eso, al final, me hace más fácil las cosas. Para mí lo más complicado del deporte que yo practico es que, como me tengo que ir tanto tiempo fuera a buscar la nieve, pues paso mucho tiempo fuera de casa y eso es lo que menos me gusta. Estar tanto tiempo fuera, o sea, lejos de mi familia o de mis amigos. Por ejemplo, a veces es muy duro cuando estás teniendo un día horrible de entrenamientos y de repente todas sus amigas te dicen «vamos a salir». Y tú lo que quieres es poder teletransportarte en ese momento. Pero también en esos días malos siempre te cuento con el apoyo de mi madre, de mi padre, de mi entrenadora, mis compañeros de equipo...
—Pero también será necesario tener una fuerza de voluntad fuerte para intentar superar las adversidades.
—Sin duda. Pienso que mi vida es increíble ahora mismo. Yo estoy muy contenta y creo que estoy haciendo realidad mis sueños. Y al final para luchar por un sueño tienes que sacrificar cosas. Además, tengo 19 años y me queda tiempo para salir, para estudiar, que también lo hago y hasta ahora con notas que son bastante buenas. El deporte no va a ser eterno tampoco. Entonces, hay que disfrutarlo mientras se pueda. El surf, el esquí...
—Surf y esquí. En ambos deportes eres toda una número uno. Pero, Si debes elegir uno, ¿cuál prefieres?
—Yo creo que a nivel de competición en el surf tendría más opciones. Por ejemplo, si fuese paralímpico para llegar a conseguir una medalla, seguramente. En el esquí se complica más porque bueno, en el surf las disciplinas, o sea, las categorías están divididas en más discapacidades. Entonces, yo no compito, por ejemplo, contra una chica que le falte un brazo. Entonces, bueno, es más asequible. Pero entre las dos la que más me gusta es el esquí. Desde pequeña ya me encantaba. Disfrutaba un montón estar con mis padres en la nieve, con mis hermanos, y creo que el esquí es un deporte que comparte más gente de mi alrededor y a mí lo que me gusta es poder compartirlo con la gente que quiero. Disfruto mucho, por ejemplo, cuando nos íbamos de vacaciones a esquiar por ahí fuera. Era lo que más me gustaba del mundo y creo que si me tuviese que quedar solo con un deporte, escogería el esquí, solo por poder compartirlo con la gente que quiero, básicamente.
—Tus padres, los has comentado en multitud de ocasiones, han sido y son muy importantes para ti.
—Todo se lo debo a mis padres. Siempre me ha encantado el deporte y siempre me ha encantado competir. También es mucho de mi actitud, de ser supercompetitiva siempre. Además, cuando he tenido que dar pasos grandes que yo a lo mejor no estaba tan segura, por ejemplo, cuando fue lo del programa de Jóvenes Promesas Paralímpicas que me cogieron hace 4 años después de ganar el Campeonato de España. En estos momentos tan grandes que encima estás en la adolescencia, que tus amigos empiezan a salir, que quieres estar con ellos... Y que, por otra parte, me moría de ganas por descubrir mundo y por entrenar. Ahí mis padres me dijeron, «María, no te lo pienses dos veces porque es la oportunidad de tu vida». Y efectivamente. Ellos me han inculcado muchos valores y una forma de ver la vida muy buena, que se la agradezco un montón y yo creo que estoy aquí gracias a ellos también.
—Es bueno escuchar a quienes te quieren y te aportan cosas.
—Mis padres me han dicho siempre «María, aprovecha esta oportunidad, no la dejes pasar». Y eso que le diría yo ahora a cualquiera, o sea, si te dan una oportunidad así, aprovéchala. Y ahora sé que es verdad que ya una vez que empecé a salir a carreras internacionales, a ganarlas y meterme en pruebas más grandes, he comprendido que no debes dejar pasar el tren porque puede que ya no vuelva a hacerlo. Y eso que también he pasado por momentos malos, en especial cuando te lesionas.
—A pesar de su juventud, ¿te consideras un referente?
—Creo que para las personas con discapacidad puedo serlo. Y me alegraría que a alguien, sea una persona o más, pueda ayudarle. Al final, a través de mis redes sociales comparto muchas cosas de deporte y de otros aspectos de la vida, porque creo que todavía quedan muchos prejuicios de la sociedad y mucha gente que no se cree que ellos puedan solo porque los otros lo dicen. Entonces creo que es muy importante compartirlo y me gusta hacerlo.
—Tu calidad y trabajo no se discute. Pero para llegar lejos necesitas también otras cosas. Entre ellas el que nunca te rindes. Que también vale para la vida, no solo para el deporte.
—Desde luego. Una cosa buena de mí, y no quiero ser egocéntrica ni presuntuosa, es que no me rindo nunca. Es la frase que siempre digo de «no te rindas». Puede ser algo que parezca básico, pero es verdad. Creo que al final la gente se rinde demasiado fácil no va a llegar lejos ni a cumplir sus sueños o retos. Creo que siempre hay que luchar y bueno, sí que es verdad que también he tenido el apoyo de la gente que tengo a mi alrededor, que no he podido tener más suerte.
—Deporte, pero también estudios.
—Yo quería estudiar fisioterapia. Pero no pude porque bueno, la carrera es muy práctica y tienes que estar mucho en un sitio y yo no estoy nunca en ningún sitio mucho tiempo. O sea que se me complicaba más. Y entonces, pues hablando con mi tío Isi que es fisio y con mi tía Águeda, que es farmacéutica, me dijeron: «Oye, ¿y si pruebas Nutrición? Que es superinteresante y te puede gustar. Y luego ya si eso estudias fisio. Y como Nutrición podía estudiarla online, pues mira voy a probarlo. Había otras, pero no me interesaban mucho tampoco. Entonces dije, bueno, Nutrición era la que más me llamaba y me gustaba.
—¿Cómo te definirías como esquiadora?
—Yo te diría que soy muy técnica. A mí me gusta mucho el Slalom, que es la disciplina más técnica. Me gusta mucho complicarme la vida mientras bajo. Creo que el Slalom a mucha gente no le gusta, porque es una disciplina que tienes que pensar muy rápido. Tienes que resolver errores rápido y a mí eso sí que me gusta y se me da bien. Eso sí, todavía soy muy joven y que me queda un montón de cosas por mejorar. Yo me fijo mucho en los esquiadores de mi categoría que van con una pierna, tienen piernas como jamones de grandes y me fijo mucho en ellos porque sí que es verdad que táctica y técnicamente son muy limpios.
—¿Gigante o Slalom?
—El Slalom. Los ‘tres huellas’, que es como se llama a mi categoría. Se puede hacer una línea más recta al palo, atacar mucho más al palo en el Slalom. Yo el problema que he tenido estas últimas temporadas es que me lesionaba justo haciendo eso, que ataque demasiado al palo. Me comía el palo y me hice un destrozo. Entonces, he pillado un poco de miedo. Pero es verdad que esta última temporada he ido mejorándolo mucho más.
—Hablemos de inclusión en el deporte.
—Pienso muchas veces es qué pena que cuando yo era pequeña no hubiese tantos equipos de personas con discapacidad en la competición. En España falta ese empujón definitivo. Creo que existen equipos que dicen que son de competición y la verdad no lo son. Parece que dicen que a esa pobre persona que se ha quedado discapacitada, pues vamos a llevarle a hacer esquí. Pero ese no es un equipo de competición. Yo, por ejemplo, es lo que siempre hablo, esquío como esquío porque mis padres me metieron con mis hermanos a competir y a entrenar de forma inclusiva con niños y niñas. No hay que diferenciar. Y por eso hablo que es tan importante la inclusión de las personas con discapacidad entre las de sin discapacidad.