El Real Madrid cae con orgullo en Múnich
FÚTBOL | LIGA CAMPEONES. Llegó a igualar la eliminatoria con el Bayern en tres ocasiones (las mismas que se adelantó en el marcador), pero la expulsión de Camavinga fue decisiva

Gonzalo, Mbappé y Valverde, con gesto de tristeza tras la eliminación del Real Madrid.
BAYERN 4
Manuel Neuer; Stanisic (Alphonso Davies, min 45), Upamecano, Tah, Laimer; Pavlovic, Kimmich; Olise, Serge Gnabry (Musiala, min 61), Luis Díaz; y Harry Kane.
REAL MADRID 3
Andriy Lunin; Alexander-Arnold (Pitarch, min 88), Éder Militao, Rüdiger, Ferland Mendy; Jude Bellingham, Valverde, Güler (Mastantuono, min 88); y Brahim (Camavinga, min 62), Mbappé y Vinicius.
Goles: 0-1, min 1: Güler; 1-1, min 6: Pavlovic; 1-2, min 29: Güler; 2-2, min 38: Kane; 2-3, min 42: Mbappé; 3-3, min 87: Luis Díaz; 4-3, min 94: Olise. Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia). Mostró cartulina amarilla a Militao (min. 40) y a Rüdiger (min. 70) por parte del Real Madrid y a Kompany (min. 42) por parte del Bayern. Además, expulsó a Camavinga por doble amonestación (min 87).
El Real Madrid murió en la orilla de la remontada, envuelto en una épica insuficiente para batir al Bayern Múnich, que firmó una victoria (4-3) con la que terminó la temporada del equipo de Álvaro Arbeloa tras despedirse con dignidad de la última bala que en otras ocasiones dio en la diana: la Liga de Campeones.
El despertar blanco llegó tarde. No tenía más opciones y dio todo lo que tenía en el Allianz Arena. Firmó un primer tiempo desatado, se encorsetó en el segundo e hincó la rodilla en el 87, cuando Luis Díaz marcó el 3-3 justo después de la expulsión de Camavinga, otra vez señalado. Un final cruel.
Y es que hay noches en Europa que no se explican, se sienten. Y esta empezó con un guiño inesperado del destino, de esos que tanto le gustan al fútbol. Porque en el escenario del Allianz Arena, donde se esperaba el ruido de Mbappé, la electricidad de Vinicius o el mando de Bellingham, emergió un nombre que no figuraba en los focos: Güler. Y lo hizo sin pedir permiso. A los 39 segundos. Ni uno más. Un error impropio de Neuer, gigante en la ida, abrió la puerta. Mala entrega, balón al centro, y Güler, sin domesticarlo siquiera, lo envió directo a la red. Así, sin prólogo. El Real Madrid igualaba la eliminatoria antes de que el partido se sentara en la mesa. Ese gol no calmó nada, al contrario: encendió una primera parte de esas que justifican el precio de la entrada. Ida y vuelta, vértigo y determinación. El equipo de Arbeloa no lograba gobernar el partido, pero sí tenía colmillo. Y en Europa, eso basta para seguir con vida. El Bayern respondió pronto. A los cinco minutos, cuando un córner encontró la cabeza de Pavlovic bajo la línea. Lunin midió mal la salida y Alexander-Arnold se quedó a medio camino. Empate. Vuelta a empezar. Y ahí el partido se convirtió en una prueba de resistencia. Durante 25 minutos el Bayern apretó, dominó, empujó al Madrid hacia su área. Pero cuando parecía que el guion tenía dueño, volvió Güler. Falta al borde del área, perfil zurdo, y un disparo cercano a la escuadra de Neuer: golazo, el que reclamaba el madridismo. Pero no era noche de administrar ventajas. Era noche de sobrevivir a los golpes. Avisó Kimmich, insistió Stanisic y respondió Lunin hasta que apareció lo inevitable: Harry Kane. Porque Kane no suele perdonar. Y no perdonó. La jugada nació en una grieta central que encontró Upamecano. Control, pausa y definición. Gol. Empate otra vez. Pulso intacto. Y cuando el descanso ya asomaba, el Real Madrid recordó quién es. Primero un aviso de Vinicius al larguero. Después, el tercer martillazo: contra perfecta, definición de Mbappé ante Neuer y 2-3. Así, sin anestesia. El segundo acto se presentaba frenético y no apto para cardíacos, pero más de contención y más tacticismo. Y así se llegó a los minutos finales, con los dos equipos a un gol de las semifinales y con miedo a una imprudencia fatal. Todo se iba a decidir en un detalle, en un error fatal, y este fue el de Camavinga expulsado por doble amonestación en el 87. Entonces, apareció Luis Díaz. El colombiano se sacó un zapatazo desde fuera del área que acabó con todo. Después Olise cerró la puerta con el 4-3 definitivo.