A buenas horas, mangas verdes

Vuelvo con el refranero español, tan rico y explícito para acompañar situaciones digamos 'complicadas'. Quiere este refrán decir en su acepción más popular que las soluciones llegan tarde y carecen de valor. Nos pongamos en situación. Expusimos en anteriores opiniones que si estabas en las buenas, no desaparezcas en las malas. Pues bien, dicho y hecho.
En un gesto que la honra, la apoderada, gestora o cualquiera que sea el cargo de Natichu Alvarado en la Cultu, bajó al césped del Reino de León justo al acabar el partido contra el Cádiz a dar la cara junto a los jugadores después del empate y la certificación virtual del regreso a Primera Federación. Loable acción que demuestra la buena voluntad, pero también la poca preparación de la mandamás culturalista para llevar el timón del club. Este gesto representa la respuesta tardía a todos los problemas que se plantean a lo largo de la temporada.
Y no hablamos a nivel deportivo, sino a nivel organizativo. Lamentable planificación respecto al número de socios a aceptar en las gradas. Nula participación de los aficionados en la confección del carnet de abonados. Los precios de los abonos fuera de rango con respecto a los de otras temporadas. Entradas a equipos rivales con reciprocidad directa y no por porcentaje de capacidad de los respectivos aforos de los estadios, causando problemas de seguridad y enfado generalizado. Promociones absurdas encaminadas exclusivamente a hacer caja. Lo de devolver al socio que ceda su localidad un 25% del importe de la entrada para poder canjear en la tienda del club es insultante. Y así un largo desfile de detalles que sonrojan cuanto menos, por no utilizar calificativos más gruesos.
Todos ellos tratando a la afición como clientes y no como apoderados de un sentimiento. Y ahora, llegados a un punto de no retorno, es cuando llegan las respuestas y las actitudes correctas. Vuelvo al refranero... Para este viaje no hacía falta tanta alforja.
¡Aúpa Cultu!… Siempre.