Canadá celebra la diversidad en su ceremonia inaugural
La propuesta buscó reflejar la diversidad étnica y social del país y su papel como punto de encuentro
Un momento de la ceremonia, con la Copa del Mundo gigante al fondo.
Toronto dio el 12 de junio la bienvenida al Mundial 2026 con una ceremonia de apertura marcada por la música, la diversidad cultural y el simbolismo de un país que acoge por primera vez partidos de una Copa del Mundo masculina.
La ceremonia giró en torno a la idea de un mosaico cultural canadiense, representado mediante una reinterpretación artística del trofeo. La propuesta buscó reflejar la diversidad étnica y social del país y su papel como punto de encuentro. El espectáculo arrancó con seis grupos de indígenas en representación de los pueblos aborígenes de todo el país, desde la costa del Atlántico a la del Pacífico y el Ártico.
A continuación, un recorrido visual por el territorio canadiense, con la representación de algunos de los animales más característicos del país, un alce, un oso polar y una ballena, acompañado por actuaciones musicales de algunos de los artistas más reconocidos del país.
Entre los participantes figuraron Alanis Morissette, Alessia Cara, Jessie Reyez, Michael Bublé, William Prince y Nora Fatehi, junto con la cantante palestino-chilena Elyanna, el productor Sanjoy y el artista francés Vegedream.
Uno de los momentos más destacados estaba programado con la interpretación del himno nacional canadiense por parte de Morissette poco antes del inicio del partido, mientras que el cantante Aleksandar Gajić era el encargado del himno de Bosnia-Herzegovina.
El actor y comediante canadiense Will Arnett, embajador del Mundial 2026, participó también en la ceremonia dando la bienvenida oficial a los aficionados presentes en el estadio.
Miles de aficionados llenaron las gradas del Toronto Stadium en una atmósfera festiva que combinó elementos musicales, audiovisuales y coreografías multitudinarias. Los espectadores fueron además parte activa del espectáculo, en línea con el planteamiento anunciado por la Fifa antes del torneo.
La ceremonia tuvo un significado especial para el fútbol canadiense, ya que precedió al primer partido mundialista disputado por la selección masculina de Canadá en suelo nacional. Aunque el país ya había participado en los Mundiales de México 1986 y Catar 2022, nunca antes había jugado un encuentro de la competición como anfitrión.