Diario de León

La FIFA desmiente a Marruecos tras dar por hecho que la final del Mundial 2030 se jugará en Casablanca

Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación del país africano, situó el partido en el futuro estadio Hassan II pese a que no hay una decisión oficial

El rey de Marruecos Hassan II en una imagen de archivo.

El rey de Marruecos Hassan II en una imagen de archivo.WIKIPEDIA

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Colpisa

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Quedan cuatro años para que se dispute la final del Mundial de 2030 pero su sede sigue siendo una incógnita, salvo para Marruecos.

Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) y ministro delegado encargado del Presupuesto, afirmó durante un acto electoral del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) que el partido decisivo del campeonato se jugará en el futuro estadio Hassan II, en Benslimane, cerca de Casablanca, todavía en construcción.

Unas palabras que desmintió la FIFA a través de un portavoz: "Tal y como se comunicó el 5 de agosto, la decisión será tomada por la FIFA en su momento". Una declaración que deja en el aire la fecha definitiva en la que se hará oficial la sdede de la final y de las distintas sedes.

Con etas palabras, la FIFA quiso salir rápido al paso de las declaraciones del hombre fuerte del fútbol en Marruecos, tal y como hizo cuando el diario Times publicó hace un mes que la sede de la final era objeto de negociación por parte de FIFA y CAF para obtener su apoyo en las elecciones. "Es falso y engañoso afirmar que el presidente de la FIFA haya hecho promesa alguna en relación con la sede de la final de la Copa Mundial de la FIFA 2030. La FIFA tomará una decisión a su debido tiempo", fueron entonces las declaraciones de un portavoz de la organización.

Hace unos meses, también desmintió al presidente de la FEF, Rafael Louzán, cuando aseguró en un acto que el último partido del Mundial se jugaría en España.

"La provincia de Benslimane es la que tendrá el honor de organizar la final del Mundial de 2030", afirmó Lekjaa durante un acto electoral del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), celebrado en Buznika, en las afueras de Rabat. La frase fue recibida entre aplausos por los asistentes, en plena campaña para las elecciones legislativas marroquíes.

La contundencia de la afirmación contrasta con la situación oficial sobre qué estadio albergará la final del torneo que organizarán conjuntamente España, Portugal y Marruecos. La pugna enfrenta las aspiraciones españolas, con el Santiago Bernabéu como principal candidato, y la ofensiva marroquí para llevar el partido a la futura joya arquitectónica de Casablanca.

Lekjaa, sin embargo, no habló de posibilidades ni de candidaturas.

Habló de un hecho consumado. "El que quiera estar en el próximo Gobierno no tiene otra opción que desarrollar la provincia de Benslimane", añadió ante los asistentes al mitin. El dirigente vinculó así el proyecto del estadio y la celebración del Mundial con el desarrollo económico de una provincia que pretende convertirse en uno de los grandes focos deportivos del país.

115.000 espectadores

El Gran Estadio Hassan II es la gran apuesta marroquí para hacerse con la final. El recinto, levantado en Benslimane, en el área metropolitana de Casablanca, está proyectado con una capacidad aproximada de 115.000 espectadores y tiene prevista su inauguración para finales de 2027.

Marruecos quiere que sea uno de los mayores estadios de fútbol del mundo y la clave para llevarse la final del Mundial.

La elección de la sede tiene además un evidente componente de prestigio.

La final es el encuentro con mayor valor simbólico y económico de todo el campeonato y su designación supondría para Marruecos algo más que organizar un partido: sería la confirmación del creciente peso internacional que el país ha adquirido en el fútbol durante los últimos años.

Durante el acto, el dirigente llegó incluso a hacer un vaticinio de la final que querría para 2030. "Si Dios quiere, una final Marruecos-Francia", dijo, antes de referirse al estadio como "el más grande del mundo". El deseo tenía también un componente de revancha deportiva.

Lekjaa ya había expresado su aspiración a que Marruecos pudiera enfrentarse de nuevo a Francia por el título, en alusión a la derrota de la selección marroquí ante la francesa en el último Mundial.

Marruecos no solo quiere albergar la final; quiere convertir el estadio Hassan II y la provincia de Benslimane en uno de los símbolos del Mundial de 2030. "La provincia de Benslimane tendrá el honor de organizar la final del Mundial", insistió Lekjaa.

España espera a la FIFA

Mientras, las autoridades españolas continúan defendiendo que la final debe celebrarse en Madrid o Barcelona y esperan la decisión definitiva del máximo organismo del fútbol mundial. La candidatura del Mundial nació inicialmente como un proyecto de España y Portugal -candidatura ibérica- al que posteriormente se incorporó Marruecos. La FIFA terminó adjudicando el torneo a los tres países, mientras Uruguay, Argentina y Paraguay acogerán partidos inaugurales como homenaje al centenario del primer Mundial, disputado en 1930.

Habrá que ver qué decide la FIFA sobre dónde se jugará la final, pero Marruecos parece saber más que el propio organismo presidido por Giani Infantino.

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