El Barça toma Estambul
Un equipo cada vez más maduro, frente al Galatasaray tuvo una muestra de personalidad

Lamine Yamal sonríe mientras abraza a Pedri y Eric en la celebración de uno de los goles.
El Barcelona sumó su décima victoria en otros tantos partidos oficiales con una nueva goleada (1-4), esta vez a domicilio en la Liga de Campeones y ante el Galatasaray turco, incapaz de frenar el genio de Lamine Yamal, quien lideró el recital azulgrana en la segunda parte.
El Barça dominó con claridad hasta el 1-0, ante un equipo otomano valiente que apretaba arriba y buscaba la portería de Joan García en cuanto recuperaba el balón, pero sin el fútbol suficiente para fabricar ocasiones claras de gol. Sí las tuvieron los de Hansi Flik en esta primera media hora.
Parecía que el partido se encontraba donde quería el Barça. Y de nuevo Gordon se internaba en el área local para encarar a Çakir, pero acababa en el suelo tras un forcejeo con Baris.
El británico reclamaba penalti, pero la jugada siguió en los pies del velocista Leao y acabó con el remate secó de Batrakov, que llegaba desde la segunda línea para enviar el balón al fondo de la red después de tocar en Cancelo y dejar a Joan García sin capacidad de reacción.
El tanto local, al filo de la media hora, enloquecía a la grada del Ali Sami Yen y le daba la vuelta al guión del choque, revitalizando las opciones del Galatasaray y dejando tocados a los azulgranas, que sufrían sus primeros minutos de zozobra en toda la temporada.
A la salida de un córner, Oshimen cabeceaba para el 2-0 poco después, pero el balón, en última instancia, era desviado por Baris, que se encontraba en posición antirreglamentaria. El VAR anulaba el tanto y el cuadro visitante respiraba aliviado. Pedri pedía calma a sus compañeros mientras se ponía al mando de las operaciones en la medular y el Barça se rehacía recuperando su idilio con el balón tras una larga posesión que acababa con el tanto del empate.
El origen de la jugada fue una falta en la frontal a Lamine que el árbitro no pitó, pero Olmo recuperó el esférico, Gordon que salía del fuera de juego la dejó pasar para habilitar la llegada de Cancelo y este cruzó al palo largo sobre la salida de Çakir en el minuto 43.
Tras el descanso, el Barcelona fue un vendaval alumbrado por el genio de Lamine. El 10 se sacó un centro al segundo palo que Gordon remató fuera y otro en la jugada siguiente que Fermín, esta vez sí, cabeceó a gol. Y tres minutos después regalaba a Gordon el tercero tras superar a Eren Elmali con un amago de rabona sobre la línea de fondo.
El extremo azulgrana prosiguió con su particular exhibición, con toda suerte de regates y pases que prácticamente eran medio gol, como el que acabó con el 1-4, obra del recién ingresado a Adeyemi, quien aprovechó un mal control de Gabriel Jesus para batir a Çakir a veinticinco minutos para el final.
Ahí acabó el partido, porque el Barcelona, consciente de lo que se le viene encima (Betis, PSG y Madrid en apenas 12 días) aflojaba el pie del acelerador.