Caza menor, entre la ilusión y las dudas
CAZA. La temporada levantó el telón con algún 'brote verde' en lo referido a la perdiz y la liebre, pero aún lejos de alcanzar un nivel aceptable. El conejo, como en los últimos años, aparece como una consistente tabla de salvación
Borja Llamazares con su perro en un momento de la jornada de caza menor.
La temporada de caza en Castilla y León subió el telón el pasado 25 de octubre. Lo hizo sin sobresaltos y con un panorama que, aunque apunta a ligeros brotes verdes, no va a diferir mucho del pasado curso.
Hasta el cuarto mes de enero (24) los cazadores tienen la oportunidad de sacar a relucir su pericia, su paciencia y también el conocimiento de un medio en el que las tres piezas estrella, como no podía ser de otra manera, son el conejo, la perdiz y la liebre. Estrellas por su atractivo para la actividad cinegética, aunque con perspectivas dispares en cuanto a presencia y opciones de cobrarse alguna pieza.
Del aire a la tierra, empezando por el primer medio con la perdiz. Con dudas, algún esperanzador rayo de luz, pero con la certeza de que no va a ser una temporada de caza menor para lanzar las campanas al vuelo. Cierro es que se han visto bandos entre 15 y 20 ejemplares pero también que no de una manera homogénea. Si en la media veda su 'prima' la codorniz no tuvo mala presencia, en la temporada de caza menor la perdiz se está viendo un poco más. Pero en sitios concretos y sin un número lo suficientemente amplio para poder decir que los nubarrones de los últimos años y las dudas respecto al presente van a quedar disipadas.
Además, una cosa es poder localizarlas y otras acertar a cobrárselas. Y ahí la distancia es también notable con los ejemplares algo 'resabiados' y 'escurridizos'.
Y de ahí a la tierra con otros dos 'primos': el conejo y la liebre. En el primero de los casos, y como ya se comprobó en la media veda, la presencia de este pequeño mamífero herbívoro se puede considerar como aceptable e incluso tirando al notable en algunos escenarios. Si en los pasados cursos ejerció de 'salvavidas' para muchos cazadores en este, ante la dificultad para cobrarse otras piezas, también puede ser una tabla de salvación para no volver a casa en blanco.
Y de la liebre, apuntar a ciertos brotes verdes. Escasos, pero que ante unos últimos años complicados en los que las enfermedades y el furtivismo diezmaron la población de esta, este 2026 se están viendo algunos ejemplares más. No demasiados, pero ante la ausencia casi más absoluta poder otear algún ejemplar de liebre es para al menos pensar que su futuro puede arreglarse. La ilusión es lo último que se pierde en esta temporada de caza menos que está dando sus primeros pasos.