Eduardo de Paz, jugador internacional leonés de curling: «Dejo la alta competición feliz por lo logrado, pero con pena por no haber contado con más recursos»
En 2015 se colgaba la plata en el Europeo júnior. Fue su primer éxito en un deporte que, de su mano y la de sus compañeros del Txuri Berri, ha vivido en la última década momentos de gloria en España. Once años después dice adiós a la élite
El leonés Eduardo de Paz Cureses ha sido uno de los grandes protagonistas de los éxitos internacionales del curling español en los últimos diez años.
Eduardo de Paz Cureses ha sido el protagonista de la edad dorada del curling español. Todavía joven (apenas supera la treintena de años) ha decidido, después de más de una década entre la élite internacional de este deporte, bajarse del vagón de la alta competición.
—Once años después de tu primer éxito internacional dices adiós a la alta competición, ¿a qué se debe?
—Al final es un poco que la vida avanza y que es mucho tiempo el que nos consume. Llevamos ya diez años con un proyecto de subir al curling español lo más alto posible. Y creo que lo hemos hecho muy bien. Pero al final el ritmo que llevamos es muy alto y dependemos también de lo que se pueda avanzar en España en apartados como el de instalaciones, entre ellas contar con una pista para entrenar y jugar de forma asidua. Pero no hay ni un amago. Y han pasado diez años. No podemos seguir así eternamente. Este deporte nos encanta, es una parte importante de nuestra vida, pero hay momentos en los que tienes que tomar una decisión. Y ante la imposibilidad de contar con más apoyos, aunque es duro, hay que bajarse de ese tren.
—Una decisión que no es solo tuya, también la de tus compañeros de éxitos y retos.
—Lo vamos a dejar casi todos los del equipo, salvo Mikel que va a continuar con la siguiente selección española. El resto, Sergio, Luis, Nico y yo sí lo dejamos. Vamos a dejar la alta competición y a representar a España. A nivel nacional, eso sí, nos juntaremos alguna vez para no perder el gusanillo, pero ya de forma menos intensa. Sin ninguna aspiración. Iremos al Campeonato de España, pero si lo ganamos no competiremos luego a nivel internacional como el Europeo.
—El curling te habrá dado momentos buenos y malos.
—Momentos la verdad es que hemos tenido muchos, tanto buenos como malos. Eso sí, me quedo con los buenos, que han sido bastantes. Y si tengo que elegir alguno tal vez con el del año pasado, con la plata en el Europeo B que además nos dio el ascenso a la categoría A. Hay que destacar que dentro del grupo A somos el único país en el que no tenemos instalaciones permanentes para entrenar y creo que del grupo B también seremos los únicos. Eso tiene, sin duda, un mérito doble.
—Vuestros éxitos, ¿se han visto reconocidos con apoyos?
—Eso es parte de lo que nos ha hecho tomar esta decisión. Hemos invertido nuestro tiempo y esfuerzo y sin tener cosas como una pista hemos llegado a un nivel tan alto. Aún así miras el panorama y ves cómo está todo no compruebas que se apueste por este deporte, que se avance. Estamos como hace diez años.
—¿Seguirás vinculado a este deporte?
—Claro que sí. Vamos a seguir jugando, pero no de una manera tan intensa. Pero ya por diversión y sin expectativas de jugar un Europeo o Mundial.
—¿Qué te ha aportado el curling a nivel personal?
—Muchas cosas. Entre ellas un espíritu de constancia y perseverancia que ha hecho que, a pesar de tener menos posibilidades que otros rivales, hayamos alcanzado cotas importantes. Eso te enseña para la vida.
—Se puede decir que has sido partícipe de los años dorados del curling español.
—Indudablemente. Entre otras cosas, hemos llevado a España al grupo A del Europeo tras muchos años. Y hemos jugado el torneo en dos ocasiones y con un buen papel en ambas. Antes llegabas a los torneos y te miraban por encima del hombro y ahora nos tratan por iguales porque a la mayoría les hemos pegado un susto y hasta les hemos ganado.
—¿Te imaginabas llegar tan lejos en este deporte?
—Era un sueño llegar al grupo A y pelear con los mejores. Y creo que hemos hecho una trayectoria buenísima, incluso logrando más de lo que la gente se esperaba. Es para estar muy orgullosos y nos vamos muy contentos con lo que hemos logrado. Hemos sido durante muchos años el equipo que ha dominado el curling en España, pero también el que más ha entrenado. Eso se refleja después.
—¿Llegaste a plantearte entrenar y vivir en otro país?
—Todos nos lo llegamos a plantear. El poder trasladarnos a Suiza y buscar trabajo allí. Pero al final las cosas salen como salen.
—¿Te ha costado dinero?
—Sin duda. Ha habido parte financiada por la Federación Española y el Gobierno Vasco, pero también hemos invertido mucho. Este año incluso el 90% en los entrenamientos.
—¿Te vas con algún sueño por cumplir?
—Sin duda alguna, unos Juegos Olímpicos.