El triunfo ajustado de Ademar sobre Bidasoa reitera las virtudes y los defectos del bloque leonés
Ademar derrota al Bidasoa con relativos problemas (30-27)
El regreso a la competición liguera encontró al mismo Ademar que abandonó cabizbajo el Palacio el día que cerró el año natural con derrota. Las mis
Vuelve a haber competición, pero el asunto del espectáculo ayer quedó sólo para los ratos en que los nervios cargaron de adrenalina el ambiente. Ademar sabe jugar mucho más de lo que demostró con Bidasoa por rival, así que quien quiso ver balonmano bueno, tuvo que quedarse con algunas pinceladas puntuales, y fundamentalmente, con la certeza de que lo que venga más adelante mejorará el actual panorama, si bien es cierto que lo que cuenta en materia de asunto práctico, es lo de los puntos, y a decir verdad, prácticamente nunca peligró el marcador. Ganó León por calidad, recursos y paciencia. Hay más prestaciones individuales en el bloque leonés que en el de Irún, las modificaciones sobre la marcha hicieron más daño en el bando de fuera que en el de casa, y el bloque de Cadenas supo jugar sin perder el temple, que es asunto importante. Y eso que la defensa 5-1 de salida duró diez minutos escasos. La presencia de Pistolesi en el sexteto defensivo principal, perdió relevancia mientras hubo avanzado en pista, pero cuando León pasó al tradicional 6-0, brillaron más si cabe las ganas del francés, y mejoró la voluntad, a la espera de que la eficiencia siga el mismo camino. Aún en inferioridad Las paradas de Kasper sujetaron el principio de partido. La primera exclusión de Pistolesi se salvó con menos problemas de los previstos (1-1 parcial) y como quiera que la lesión momentánea de Colón dio paso a Héctor en pista, para abrir el festival anotador en que se convirtió la cita que abría la segunda vuelta, pues no hubo problemas. Los pases a pivote se convirtieron en una constante, hasta que la pájara vistió el color blanco de la camisola local, y Bidasoa llegó a empatar el partido incluso (15-15). Hasta que el bloque de casa no encontró la forma de atinar en la finalización de los contragolpes (Aguinagalde llegó a parar hasta cuatro acciones seguidas a Krivochlykov, Juanín y Prendes) no se abrió el marcador. Fue cuando Armand hizo relevo a Kasper bajo palos, y coincidió en el tiempo que Espigol se decidió a aprovechar la oportunidad que le brindó el banquillo en un momento dado. La ruleta de modificaciones en primera línea, aprovechando que Bidasoa le había cogido gusto a las pérdidas de balón en ataque, no surtió efecto positivo y antes bien, Bidasoa volvió a meterse en partido, más con el corazón que con la cabeza. A cinco minutos del cierre (28-25) llegó a estar de nuevo a tiro de piedra, pero hubieran sido ya demasiadas concesiones, así que León se aferró otra vez a la pista, hizo lo que debía en el momento (mantener la calma y poco más) y dejó que pasara el tiempo. Otra vez la grada Así que, resultó que, una vez más, la participación de una cifra superior a los 4.000 fieles en la grada aportó el dato esperanzador por excelencia al partido. Ahora que la segunda vuelta empieza divertida, con un par de citas bastante interesantes, a la Liga se le pone cara de tensión, y no es cosa de desaprovechar. León metió en el saco los dos primeros puntos. Con 28 más, campeones.