El gafe en las pruebas al aire libre vuelve a pasarle factura a Manuel Martínez

Una pobre serie de lanzamientos en la previa clasificatoria le impidieron estar en la final. «Lamento haber desilusionado a la gente. Sólo me queda resarcirme en un futuro»

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Fernando Miñana - parís
León

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Manolo Martínez iniciaba a las ocho y media de la mañana una calificación de lanzamiento de peso que resultaría frustrante. El forzudo leonés se quedó fuera de la final al no conseguir superar la criba, fijada inicialmente en 20,45-. El mejor de sus tres lanzamientos fue tan pobre (19,78) que ni siquiera alcanzó al peor de los atletas que se clasificaron (el alemán Ralf Bartels, con 20,06). El discípulo de Carlos Burón parece sufrir una maldición en las competiciones al aire libre. En pista cubierta, de hecho, es el vigente campeón. Pero es desaparecer el techo y caer sobre él el gafe. Una decepción detrás de otra. La mayor de todas ellas ha llegado en esta calificación que le deja fuera de la lucha por las medallas. Manolo Martínez se lamentaba hace unos días de la discriminación que sufre su especialidad. «Tengo que hacer algo grande para que me hagan caso», explicó algo lacónico. Tras el fracaso matinal mantuvo la compostura. Este chicarrón es un hombre comedido, muy racional, poco amigo del tremendismo. Tras la decepción mantuvo esta actitud. «He fallado yo. Era una calificación muy asequible. No encuentro ninguna explicación a lo sucedido», comentó poco antes de abandonar la zona mixta cabizbajo. La otra cara Francisco «Paquillo» Fernández puso la luz y Manolo Martínez la sombra en la jornada inaugural del campeonato del mundo de París. El atleta granadino logró la medalla de plata en los 20 kilómetros marcha. Fiel a su poderoso estilo, forjado a partes iguales entre el gimnasio, para fortalecer el tronco superior, y el asfalto granadino, fue eliminando a varios de sus principales contrincantes. En el ecuador de la prueba, en el kilómetro 10, se había quedado solo. La diferencia con Jefferson Pérez parecía conducirle hacia su primera medalla en un mundial. Pero el ecuatoriano inició una caza fulgurante y angustiosa para «Paquillo», que en el kilómetro 16 notó el aliento de Jefferson en el cogote. Pérez, casi enrabietado, se despojó de la compañía de Paquillo y se fue lanzado hacia la meta. El reloj le susurraba un premio adicional. Y Jefferson Pérez acabó birlándole a su rival la medalla de oro y el récord del mundo al entrar en la meta en un tiempo de 1:17.21. Poco después llegó «Paquillo» Fernández para colgarse la medalla de plata.

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