El Barcelona afina la puntería y da carpetazo a su negativa racha (1-3)
Los azulgrana obtuvieron un triunfo fácil frente al Mallorca al aprovechar su mayor eficacia

Gerard se adelanta a Colsa en un despeje de cabeza
El Barça truncó su mala racha de resultados sumando su tercer triunfo como visitante ante el Mallorca (1-3). Dos tempraneros tantos de Saviola y Ronaldinho abrieron una brecha inalcanzable, a pesar de la recuperación balear mostrada en la segunda parte. Rijkaard prosiguió con la renovación. El técnico holandés se olvidó de su tan estimado Kluivert y sentó a Luis Enrique por Quaresma. El planteamiento le salió a pedir de boca. La eficacia en las llegadas ante Leo Franco, el escaso nivel mostrado por el Mallorca y una pizquita de suerte contribuyeron al paseo azulgrana durante la primera parte. Dos de las tres primeras aproximaciones a la meta mallorquinista acabaron en gol. Saviola aprovechó la confianza de su técnico para marcar su primer tanto liguero gracias a un centro de Gabri y a la inestimable colaboración de Leo Franco. Tras una nueva ocasión del menudo argentino, Ronaldinho convirtió con maestría una falta directa. El brasileño acertó con la portería superando la barrera y al meta adversario con un toque que combinó dirección y potencia. El Barça respiraba a su antojo. El Mallorca andaba perdido. La clara desventaja influía decisivamente en su capacidad para construir. Samuel Eto'o era un islote. El partido reflejaba dos estados de ánimo. El Barça olvidaba la imagen del Camp Nou. Lejos de su feudo, los azulgrana sufren menos. Normalmente, excepto ante el Atlético de Madrid, navegan con ventaja en el marcador y lo aprovechan. Esa confianza visitante se contraponía con el alarmante bajón moral mallorquinista. Nada ni nadie podía variar el desenlace del partido. Cocu lo refrendó seis minutos después del descanso rematando con la cabeza un centro desde la izquierda de Motta. Con la soga apretando cada minuto más, Luis Aragonés revolucionó su alineación dando entrada a Correa, Nagore y Stankovic. Los tres insuflaron un mejor espíritu. El Barça vivía de las rentas oscureciendo la solvencia mostrada durante la primera mitad. Mientras Rijkaard le daba la alternativa a Kluivert, Eto'o persistía en sus acciones aunque la fortuna le daba la espalda. Correa anotó el tanto del honor bermellón cuando restaba escasos cuatro minutos. Gabri reflejó la única nota negativa de los azulgrana con su expulsión.