Corretja y Feliciano no remedian el problema del dobles español
La pareja sufrió la maestría de Woodbridge, bien escoltado por el zurdo Wayne Arthurs

Arthurs y Woodbridge celebran su victoria que supuso el 2-1 en la final
El doble español sigue sin tener un color favorable. Tampoco esta vez el ensayo del binomio Álex Corretja-Feliciano López produjo el resultado apetecido. Australia hizo de la pareja hispana una especie de pandero. En una hora y treinta y cuatro minutos Todd Woodbridge y el zurdo Wayne Arthurs zanjaron el encuentro con un marcador que no deja lugar a la menor duda: 6-3, 6-1 y 6-3. Australia, pues, aventajaba anoche a España por 2-1 en la final de la Copa Davis 2003 sobre la pista de hierba del Rod Laver Arena. Woodbridge, que ha establecido un récord de 29 eliminatorias de Copa Davis disputadas por su país, brindó una demostración de su maestría como doblista. Convirtió esa modalidad en un arte total. Pudo enviar la bola al punto que quiso. Todo lo hizo fácil, dentro de la extraordinaria dificultad del juego por parejas. A su lado estuvo Wayne Arthurs, un zurdo de corte simplemente mediocre, pero que ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Frente a ese tandem, en el que Todd Woodbridge ofreció una y otra vez la jugada imprevista, el toque mágico de todos y cada uno de sus golpes, actuó el nuevo invento español formado por Corretja y Feliciano López. Lo grave es que ni el barcelonés está en su mejor momento, ni el toledano supo aprovechar su debut en la competición para darle la razón a quienes le convocaron para esta final en lugar de Albert Costa. Corretja y López no fueron en absoluto oposición para los australianos. Álex perdió su servicio tres veces y Feliciano lo entregó en dos oportunidades. Con esa debilidad para la maniobra en el saque difícilmente se puede ganar y menos al experimentado Woodbridge y su compañero Arthurs. Desde Emilio y Casal, sin doble No hay más cera que la que arde. España no tiene un doble desde los tiempos de Emilio Sánchez y Sergio Casal. Seguro que por la mente de Albert Costa pasó un instante de censura a su postergación. España volvió a fracasar en dobles y esta vez de manera más lamentable. La clara superioridad de los australianos y el extraordinario juego realizado por Woodbridge no pasaron inadvertidas a las cámaras de televisión. Pero seguramente lo que no se vio fue todo lo que aconteció alrededor de ese desequilibrio en el juego. Por lo pronto, en los preliminares sonó, y bien, el verdadero himno nacional español. Australia cuenta con un grupo de enfervorizados incondicionales. Son los «Fanatics». Este colectivo la emprendió desde el principio con el equipo español. La verdad es que tenían bien ensayados sus cánticos. «Pobre Alberto Costa, que se ha tenido que ver el partido por televisión». A Feliciano le soltaron: «¿Por qué no te cortas la coleta?». Tras el segundo set, los Fanatics voltearon una y otra vez a un muñeco de goma con la camiseta de la selección española. Para colmo, durante el partido, centraron sus dardos en la persona de Álex Corretja.