Diario de León

El Barça firma el primer tramo en la Liga con la amenaza del fracaso

La apuesta de Joan Laporta no ha dado sus frutos y el equipo deambula en tierra de nadie

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Sergi Olego - barcelona
León

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El socio del Barça pasará estas navidades con su familia deseando olvidar las penurias deportivas que atraviesa su club. Está desencantado y deserta del Camp Nou, que en el reciente choque ante el Celta apenas acogió 47.000 espectadores. Una situación que contrasta drásticamente con la tormenta de reestructuración que sobrevuela la entidad desde la llegada de la nueva directiva. La apuesta deportiva de Joan Laporta le está costando más de un dolor de cabeza. Siete fichajes para un nuevo proyecto. Un 'crack' mediático como estandarte. Un técnico bastante novato como director de orquesta. Las piezas han encajado con tanta dificultad que únicamente da para ser novenos en la clasificación aunque, eso sí, a tres puntos de la cuarta plaza, que es el verdadero objetivo de la directiva. Nunca nadie se atrevió a asegurar que la auténtica aspiración era el título. Y menos el de Liga. Frank Rijkaard aterrizó en Barcelona con una consigna muy clara: alcanzar una plaza para la próxima Liga de Campeones y optar a uno de los otros dos títulos (Copa o UEFA). Como un principiante Bajo esas consignas, el técnico holandés se muestra como un principiante variando en diversas ocasiones de sistema, acobardándose ante rivales como el Madrid y, sobre todo, mareando a los jugadores con continuos cambios. Rijkaard ha demostrado que únicamente existen cuatro jugadores intocables: Puyol, Cocu, Van Bronckhorst y Ronaldinho. Y ni esa predilección les ha mantenido al margen de las rotaciones dentro del campo. 'El resto del equipo también vive sobre un constante terremoto. Rijkaard apuntó primero con las vacas sagradas. Xavi, Luis Enrique y Overmars entraban en sus planes. Los primeros traspiés de consideración (Deportivo y Valencia en el Camp Nou) y la recuperación de algunos lesionados programaron la contrarrevolución. Rijkaard retomaba el sistema más habitual, el 4-2-3-1 con extremos en las alas, con jugadores como Quaresma, Luis García y Motta. Cuando mejor estaba el Barça, cuando se intuía que el equipo recuperaba la entidad, el infortunio se cebó en Ronaldinho. El brasileño, el único capaz de levantar pasiones, se lesionó. Un inoportuno contratiempo que apagó cualquier resurrección y dejó bien claro, nadie se atrevió a negarlo, que existía una inevitable ronaldinhodependencia.

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