El Conquense airea las carencias de responsabilidad de la Cultural (1-2)
El equipo leonés nunca supo sobreponerse a las bajas y deambuló ante un rival ordenado
Salvio Barrioluengo presenció el partido desde arriba. Desde el cielo. Su humanidad en la tierra para con los demás la desarrollará desde un lugar en el que sólo tienen cabida hombres de su corazón. Este corazón lo repartió con todos, como concejal de Deportes, como presidente de la Cultural, como hombre de a pie y como amigo. Seguro que sufrió, como de costumbre, con su equipo de toda la vida, la Cultural. El equipo de Luis Ángel Duque padeció como nunca la nueva composición de la línea defensiva. Pese a que las demás líneas del campo funcionaron más o menos acompasadas, la cobertura siempre se mostró dubitativa, nerviosa y carente de toda marca, con la excepción de Pablo, que gracias a su trabajo corrigió graves defectos en cadena de la zaga que puso el técnico madrileño sobre el estadio Antonio Amilivia. Conforme se sucedieron los primeros minutos de juego, muy pronto se vieron las intenciones de unos y otros para responder a un encuentro en el que ambos clubes se jugaban un mismo objetivo, aunque desde diferentes ubicaciones. El equipo leonés saltó al césped con el mismo esquema de siempre, si bien los protagonistas no fueron los mismos. Las bajas por sanción de los defensas Miguel Alfonso, Negral y Casquero propiciaron la presencia en el cuadro culturalista de Óscar Fernández, que de esta manera debutó oficialmente con su nuevo equipo, junto con Pablo y Soto, que abandonó su posición en el centro del campo, además de Ivo en el carril zurdo. Mario pasó a ocupar de nuevo uno de los pivotes del equipo, en compañía de Sarmiento, mientras que en los interiores tanto José Vega como Fran. El capitán destacó por enésima vez del resto. Cuando el equipo pasó por sus peores momentos, siempre apareció la figura del zamorano, incluso se fue al ataque con decisión y marcó el empate momentáneo a través de un excelente remate de cabeza. Antes, en una jugada bien ligada entre Santiago Castillejo y Soriano, la alojó en la red el último. El goleador perteneció en la época de José Enrique Díaz al equipo leonés, mientras que el delantero siempre estuvo en la órbita culturalista. El conjunto leonés pecó de incompatibilidad entre las líneas, sobre todo entre la defensa y el medio del campo, que desacompasaron el entramado preparado por Luis Ángel Duque. Los leoneses empataron muy pronto, a los dos minutos de haber logrado los de Cuenca adelantarse en el marcador, pero de nada sirvió el desgaste del capitán culturalista. Se dobló en sus funciones, pero el resto de compañeros, con alguna excepción, no supieron secundarle. El Conquense, con un sistema ofensivo, no se conformó nunca con el empate. Vino a ganar o a perder, pero en ningún momento a especular con el cerocerismo. Antes del descanso, Castillejo encontró la portería visitante. No desperdició la llegada de su equipo y selló un nuevo tanto para su cuenta particular. El intermedio sirvió para regularizar la situación de determinados jugadores en el campo. Duque dejó a los mismos que comenzaron el partido sobre la cancha, pero muy pronto quiso buscar un golpe de efecto con un cambio triple. Retiró del campo a los que siempre pagan el pato cuando las acciones sobre el césped no acontecen como el técnico espera. En suma, José Vega, Mario y Raúl Ibáñez se fueron al vestuario. Entraron Rubén Vega, Roberto Landáburu y Diego Cascón, que quisieron demostrar al entrenador culturalista que merecen más minutos, aunque en las condiciones menos propicias, tanto por el juego como por el resultado. Los minutos se fueron, con una Cultural descerebrada sobre el césped y un Conquense con una línea defensiva lenta pero por momentos contundente, pero con una conexión inteligente entre la defensa y el centro del campo, que a la postre significó una victoria justa. Para Salvio, otro disgusto.