El San Francisco logra unir la victoria al juego frente al Laguna
Nacho materializa la superioridad leonesa sobre los pucelanos con un gol en el minuto 61
Conforme avanza la temporada, el San Francisco se ve como un equipo más cuajado, trabajado en sus movimientos y atento a las estrategias, pero sigue con un pecado sobre sus espaldas. Le falta gol y eso le pesa en exceso en todos sus encuentros. El equipo mueve, circula con bastante sentido, pero no encuentra el pasillo que lleva a las mallas de la portería contraria. Ayer, no fue una excepción. El equipo leonés demostró desde el inicio su superioridad de argumentos para llevarse los tres puntos frente al Laguna, un conjunto ramplón pese a contar con calidad. De todos modos, los objetivos dispares confluyeron en una misma realidad: nadie se atrevió a disparar entre los tres palos. Cuarenta y cinco minutos de esterilidad casi completa, en los que tan sólo un balón muerto en el segundo palo a punto estuvo de dar la iniciativa en el marcador a los pucelanos. Entre idas y venidas insulsas de balón, el San Francisco se acordó poco a poco de la utilidad de los elementos que sobresalen del campo en los extremos. Sin la necesidad de apretar las clavijas en la parte trasera, puesto que el Laguna apenas inquietaba en alguna contra, el centro del campo se aposentó. Rubén entró para marcar rumbo y Javi Rubio cerró filas. Además, éste último aplicó la dosis de carácter de que en algunos momentos adolecen los amarillos, aspecto que sobresale dentro de las características del jugador leonés. Un balón se elevó sin sentido en el balcón del área pucelana, todos miraron hacia arriba, Javi Rubio lo hizo primera a los contrarios y, cuando saltó, ya había ganado la posesión para que Nacho, que llegaba desde atrás por la parte derecha sin marca, se apuntara el gol. Todo lo que hasta el momento había sido apatía en el Laguna se transformó en impaciencia, con media hora de juego por delante. La acción cambió de mitad del campo y los leoneses extremaron las medidas defensivas, mientras el Laguna pedía indicaciones sobre cómo llegar a la portería contraria. En el medio del campo se abrió una brecha y el peligro para el San Francisco corrió de la posibilidad de abandonar los rechaces en esta parcela a la anarquía de la rapiña. Para aliviar de tensión a sus compañeros, Óscar y Javi Rábano, incansables en sus movimientos, redoblaron los esfuerzos para dificultar la salida de balón castellana. Cerrada la primera estación, el Laguna optó por el desplazamiento en largo, casi siempre en balones frontales, y los leoneses no flaquearon. Apenas un par de faltas cercanas, lanzadas sin peligro, inquietaron a Jorge. Con la liga en su tramo final, el San Francisco, en zona de nadie de la tabla clasificatoria, ya empieza a pensar en el próximo curso.