Tomé expondrá al presidente sus condiciones para seguir

El técnico blanquiazul desea mejorar la infraestructura de un club que pretende ser grande

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Ramón Díez - ponferrada
Ponferrada

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La continuidad de Miguel Ángel Álvarez Tomé al frente de la Deportiva se da por hecha, aunque esa posibilidad pasa por una reunión con el presidente de la entidad en que el técnico exigirá una serie de mejoras en el funcionamiento interno del club, con el fin de que el apartado deportivo y la intraestructura de la Deportiva vayan de la mano en el futuro. Sólo el entrenador sabe cuáles son los aspectos concretos que trasladará al presidente (ahora en funciones) si es que no aparece ningún otro candidato antes del jueves, pero el domingo en León ya advirtió que seguirá siempre que se atiendan una serie de requisitos que él entiende indispensables para un club que pretende ser grande. La Deportiva Ponferradina es un club que ha evolucionado más bien poco desde que hace tres lustros alcanzó la Segunda División B por vez primera en su historia. Es verdad que ahora dispone de un moderno estadio (con muchas deficiencias pese a su corta vida) y con una sede social más acorde con los tiempos que corren, que aquella otra obsoleta de la Calle Dos de Mayo. Ambas infraestructuras le han venido servidas por la gestión municipal en la época en que Ismael Álvarez era el regidor de la ciudad, pero eso no lo es todo en el fútbol actual. La inexistencia de campos de entrenamiento es un lastre que se remonta a tiempos inmemoriales y sin embargo nada ha cambiado desde entonces. Muchas de las lesiones que ha padecido la plantilla tienen su origen en el deficiente estado de los terrenos en los que se ve obligada a entrenar para proteger su campo de juego. Por ahí pasarán algunas de las peticiones del míster, a quien le habían prometido disponer de campos de entrenamiento esta temporada y Tomé ha visto como la concluye igual que la empezó. Por otro lado, el funcionamiento interno de la Deportiva se basa en una estructura presidencialista en la que pocas cosas escapan a la supervisión directa de José Fernández Nieto. Crear equipos de trabajo en cada una de las facetas del club puede ser otra exigencia del míster. De esta forma, la dinámica de la entidad sería más eficaz y el concurso directo del presidente no se haría tan indispensable. Se echa en falta la figura de un eslabón entre Silvano y el apartado deportivo que integran plantilla y cuerpo técnico. Si algunos problemas de la entidad tienen origen en los escasos contactos de la directiva con las instituciones, quizá sería conveniente fomentar esas relaciones. El caso del lamentable retraso en la entrega del prometido Colomán Trabado o incluso la posibilidad de contar con más ayudas de otros entes, también podrían encontrar vías de solución por ese conducto.

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