SIN AFANES POLÉMICOS
Una ocasión inmejorable
NUNCA COMO, después de treinta años de caminar por el desierto, se presenta la ocasión, la gran ocasión de llegar al perseguido oasis de la Segunda División. Cierto que otras ocasiones ha habido, quizás la más propicia aquella, no lejana en el tiempo, en que habiéndose ganado el primer partido en el Amilivia por un gol marcado en los últimos compases, al borde del tiempo reglamentario, se fue a Toledo para vencer por un tan abultado como sorprendente marcador. Se presentaba el tercer partido como paso definitivo para llevar. Devolución de visita del Toledo, esperanza derivada en euforia... Y todo el gozo soñado se perdió en el pozo de la derrota, una derrota ampliamente dolorosa, porque se gestó prácticamente en la única ocasión de los toledanos; gol en tiro desde el medio del campo prácticamente. Ocasión perdida, ilusión perdida, y vuelta a caminar por el árido desierto. La de ahora es mayor y más propicia. Se ha consumido la mitad de los seis partidos de la liguilla. El Lérida, opositor como la Cultural al ascenso, llega al Nuevo Amilivia con siete puntos, la Cultural tiene cuatro. Una victoria por más de un gol de diferencia (recordemos que el Lérida en su campo venció por un gol a cero) pondría el objetivo deseado en esa condición óptima de depender de lo que uno haga, marginado lo que el otro deje de hacer. El barco culturalista navegando como el de la canción del pirata: Viento en popa a toda vela... La gran ocasión... Que no debe ni puede ser desaprovechada. Para ello es preciso activar el motor del equipo con el aditivo, en el carburante de los jugadores, del apoyo total de los aficionados. Animando incansablemente, sin dejar el mínimo resquicio para que los posibles fallos levanten murmullos de insatisfacción o música de viento de reprobación. Sin pasar del verano cálido de la euforia al invierno de la duda, tener fe, capaz de mover montañas de todo tipo, hasta el último momento. Porque mientras haya vida existirá esperanza, mientras queden posibilidades, por mínimas que sean, hay que agotarlas. Todos a una, como Fuenteovejuna. Eso sí, siempre dentro de las normas de la deportividad. Y tal aprecia en el momento y forma que la Cultural, en Vigo, consiguió un empate que despejaba el negro horizonte, cuando la derrota la hubiera dejado sin posibilidades.