LIBRE INDIRECTO
Rotos a partidos
NO ES POR justificarlos, que no se lo merecen, pero a lo mejor cabe convenir en que los futbolistas de las grandes ligas, con tantos partidos, están rotos. Y eso, con la Eurocopa a falta de cuatro encuentros, se está notando. No sólo han caído las selecciones de los países con las competiciones más potentes (España, Italia, Inglaterra, Alemania), sino que, además, los extranjeros que allí juegan (Zidane, Henry, Mostovoi, Davids), más que rendimiento, están ofreciendo rendición. Es natural. Cada temporada hay champions, liga, copa, copa de la liga, liga de la copa, intertoto y totoloto; hay rondas preliminares, clasificatorios y repescas; hay partidos amistosos y partidos a cara de perro; hay bolos promocionales, bolos asiáticos y hasta petanca. Y por el medio, cuando no juega la selección autonómica o la provincial o la parroquial, el equipo nacional se lleva de gorra a los jugadores y encima pretende que metan el pie sin meter la pata. Con este calendario, hasta el aficionado necesita una preparación intensiva para aguantar todo el año. Algunos nostálgicos añoran el Brasil de Garrincha, la Alemania de Beckenbauer, la Holanda de Cruyff o la Hungría de Puskas. Dicen que ya no se juega como antes; que antes el fútbol europeo era rápido y rocoso, mientras que ahora un Alemania-Holanda es más cansino que un Huracán Buceo-El Tanque Sisley, de la segunda división uruguaya. Y olvidan, además, que las ligas de aquellos años tenían cinco o seis equipos menos, que la Copa de Europa eran cuatro eliminatorias y una final, y que las giras sólo las hacían los Beatles y los Rolling Stones. La solución sería reducir el calendario de los clubes. Pero, como con la pasta que hay de por medio va a ser que no, lo más seguro es que sean las selecciones nacionales las que vayan decayendo. Si las cosas siguen así, dentro de unos años la Eurocopa va a ser como Eurovisión: sin una Operación Triunfo no la va a ver ni Uribarri.