LUCHA LEONESA
Héctor consigue llevarse el primer duelo con Clemente
Javier Oblanca, Jorge Yugueros y Alberto Rodríguez completan el cuadro de honor en Villafruela
Iván Sánchez, en una imgen de archivo, no pudo repetir triunfo
Empieza la liga de verano a abrirse, pero no parece ni muchos menos que los haga con gesto de desperezo, sino que todos parecen estar a punto de dar lo mejor de sí. Javier Oblanca bien lo dejó dicho, Héctor García volvió por sus pasos, Jorge Yugueros ni ofreció opciones y Alberto Rodríguez adornó su cuenta. Eso, ayer en Villafruela del Condado. Lo que queda... La categoría de ligeros sirvió para que el mayor de los que ciñen cinto en la familia Oblanca cuestionase el dominio de Iván Sánchez, que contaba corros por triunfos. Se encontraron en semifinales, después de que Javier ganase por decisión arbitral a su hermano Víctor, y el de Villabalter logró pasaporte para la final. En el combate decisivo, Carlos Fernández no pudo con él; Iván Sánchez y Diego Arce fueron tercero y cuarto, respectivamente. Después de un pasada campaña en la que medios fue descafeinada, la vuelta de Clemente Fuertes al peso parece que devuelve la competición a su punto. Los dos máximos exponentes se encontraron ayer en la final. El Junco se adelantó y, cuando sumaba dos medias, los árbitros dictaminaron que se soltaba del cinto con Héctor ya en caída, por lo que sancionaron media para el de Campohermoso. El duelo se endureció y finalmente el Divino se hizo con la victoria, mientras Víctor Díez y Luis Miguel Cascallana se repartían la tercera y cuarta plaza. Donde no hubo ninguna historia que reseñar fue en semipesados, donde sólo estuvo Jorge Yugueros y el resto para acompañar. El luchador ribereño se alzó con el triunfo sin recibir caída alguna, con Álvaro Fernández, Jesús María Cabero y Pedro Llamas, en ese orden, a su zaga. Al igual que en medios, pesados amenaza con perpetuar el duelo de dos, con Alberto Rodríguez y Eduardo Díez como protagonistas. La final de ayer se saldó con victoria para el de Villaquilambre, después de que predominase su caída sobre la de su oponente por orden.