El sentimiento luso, reflejado en este menú: naranja pelada de postre; tengan fe

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Jenaro Lorente - lisboa
León

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Menú portugués para la final, reza un cartel muy cerca de la Academia del Sporting de Lisboa, donde se concentra la selección portuguesa: «Aperitivo Vodka, entrada tapas, plato principal carne y postre naranja pelada. Tengan fe», sentencia. El mensaje refleja el sentimiento de los lusos la víspera de la semifinal de la Eurocopa ante Holanda, el partido más importante de la historia del país. Sin duda, Portugal se prepara de nuevo para la fiesta. El país vive intensamente la cuenta atrás para el penúltimo obstáculo de su Eurocopa. La selección vuelve a acaparar el interés nacional. Ni siquiera la inminente marcha del primer ministro, José Manuel Durao Barroso, para presidir la Comisión Europea, ha eclipsado el interés por el fútbol, la pasión nacional. Las banderas, que se venden por todas las esquinas a tres euros, ondean de nuevo en las ventanillas de los coches, que afinan sus bocinas para celebrar ruidosamente un triunfo que colocaría a Portugal en el partido más importante de su historia. Los balcones de la capital lisboeta lucen grandes banderolas con los colores rojo y verde del país y la gente se pasea por la calle con algún distintivo de la selección. Las televisiones invaden su programación en los días previos con reportajes de la selección y de su gran estandarte, el mítico Eusebio. La marea rojiverde está preparada de nuevo para estallar de júbilo. Nadie se plantea una derrota ante los «naranjas» y todos se ven en el estadio de La Luz el próximo domingo para poder conquistar el preciado trofeo continental. El optimismo se ha apoderado de la selección portuguesa, que se refugia en la ciudad deportiva del Sporting de Lisboa, en la localidad de Alcochete. Allí lleva todo el campeonato, a unos 50 kilómetros de la capital. Desde la concentración, el técnico Luis Felipe Scolari ha hecho un llamamiento a la calma. No quiere que los jugadores se contagien de la ola de euforia que llena el país. No quiere vender la piel de la «naranja» antes de pelarla.

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