París abre sus puertas al paso de la historia escrita por Armstrong

Tom Boonen gana la etapa de los Campos Elíseos que rubrica el sexto Tour del americano «Pisar el último escalón del podio este año ha sido emocionante»

El ciclista norteamericano posa para la historia vestido de amarillo y con recuerdo para su gesta

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Benito Urraburu - parís
León

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Lance Armstrong perdió 19 segundos en la última etapa del Tour. Se lo tomó con tranquilidad y no quiso correr ningún riesgo en el esprint. La prueba la tenía ganada hace mucho tiempo. Esta carrera ha sido un círculo cerrado hasta el último momento. En los Campos Elíseos vencía Tom Boonen, que lograba su segunda victoria en este Tour. La primera fue en Angers. Se imponía por delante de Nazon, Hondo y McEwen, que ganó el maillot de la regularidad. Su equipo, el Quick Step, suma cuatro triunfos en el Tour y el maillot de la montaña, en poder de Richard Virenque. Boonen, un gigantón de 1:92 y 80 kilos de peso, desapareció prácticamente después de su victoria, pero no abandonó la carrera. En las etapas de los Pirineos y los Alpes se limitó a llegar a la meta. Tiene mérito lo de este belga de 23 años que puede marcar una época en el mundo de las llegadas puesto que es muy joven y todavía está por hacerse. Quick Step trabajó para prepararle los metros finales y no falló. Suma 16 victorias esta temporada después de una llegada en la que estaba en juego el maillot verde. McEwen tenía once puntos de ventaja sobre el noruego Hushovd. Como terminó delante tanto de Hushvod como de Zabel y O¿Grady, venció sin problemas. Ganaba por segunda vez esta clasificación, como en 2002. Con todas las clasificaciones decididas, el único interés estaba en el ganador de la etapa y en el vencedor final del maillot verde. Trece equipos se han ido sin ganar una etapa de este Tour. Si el Postal ha ganado seis, el Quick Step, con Boonen (2), Virenque y Mercado ha sumado cuatro. El reparto de triunfos no ha llegado para todo el mundo después de una etapa final en la que Filippo Simeoni volvió a lanzarle un pulso a Lance Armstrong. Le atacó en cuatro ocasiones. Fueron unos fuegos de artificio puesto que el italiano sabía que no iba a ningún sitio. Armstrong ni se inmutó. Mandó a su guardia pretoriana que le redujesen, nunca mejor dicho. En cuatro ocasiones pasó lo mismo en un Tour en el que se han cubierto 3.391,1 kilómetros, a una media horaria de 40,553 kilómetros por hora. Hubo ataques a la entrada de los Campos Eliseos en los que estuvieron Pereiro, Flecha, que intentó fugarse en varias ocasiones, Astarloza o Iván Gutiérrez. La llegada estaba segura.

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