Los controles dejan fuera a Casagrande y a Carlos Golbano
Las tres grandes pruebas del calendario mundial, Giro, Tour y Vuelta a España, por orden cronológico, tienen algo en lo que parecerse. Todas han tenido un inicio movido con los controles antidopaje realizado por la Unión Ciclista Internacional. En el Giro hubo dos corredores declarados no aptos, el colombiano Hurbelino Mesa (Selle Italia) y Jure Golzer (Formaggi Pinzolo). En el Tour de Francia le tocó a Gorka González (Euskaltel) y en León, en la Vuelta, han sido Francesco Casagrande (Lampre) y Carlos Golbano (Paternina), los afectados, con un total de 190 corredores controlados. El corredor italiano del Lampre superó la tasa de hematocrito, el 50%, mientras que Golbano pasó en varios puntos la cifra de 133 que sale de usar una fórmula australiana simplificada al cruzar los reticulocitos (células nuevas de la sangre) y la hemoglobina. En ambos casos han sido declarados no aptos, que no positivos, por lo que deberán de estar quince días parados antes de pasar un nuevo control y ver si pueden volver a la competición. Un caso extraño En el caso de Golbano hay que decir del corredor almeriense, que lleva cinco temporadas en profesionales, terminó segundo en la Clásica de los Puertos, a mediados de agosto, y ha estado un mes concentrado en Sierra Nevada. Esa puede ser la causa de no superar el test australiano. «No he tomado nada prohibido y la única explicación es que la estancia en altitud haya alterado esos valores», explicó.