Valverde no presenta roturas e intentará «seguir como sea»
Belda se resigna a esperar el desarrollo de la etapa de hoy y la recuperación de su pupilo

Valverde sale con Belda del hospital donde se hizo varias pruebas
Vicente Belda parecía una central telefónica ayer al mediodía en el hotel que ocupaba el equipo Comunidad Valenciana-Kelme, en Aguadulce, a diez kilómetros de Almería, mientras esperaba la llegada de Alejandro Valverde. El líder de su equipo pasó la resonancia sin problemas: «No hay ninguna fisura, ni rotura, por lo que nos hemos quedado tranquilos» nos decía la doctora Fuentes, mientras Alejandro nos explicaba su situación. «En teoría estoy bien, con el cuerpo magullado, con golpes, pero sin nada roto. He dormido bastante bien, sin dar muchas vueltas. Cuando llegué al hospital, después de la etapa, lo que más me molestaba era la rodilla y este miércoles por la mañana las molestias las tenía en la cadera», comentaba el ciclista de Las Lumbreras, que continuaba con rictus de preocupación. «Habrá que salir para delante como se pueda. No sé cómo me voy a encontrar mañana (por hoy). Es una etapa clave en la Vuelta, se va a ir rápido y en lo único que puedo pensar es en intentar aguantar lo más delante posible». Valverde estuvo entrenando por la tarde, sintió algunas molestias, pero en general su estado parecía algo mejor que el del martes, cuando llegó a Caravaca de la Cruz. «Mi peor experiencia» Con dos puertos de primera y la subida final a El Calar, de 145 kilómetros de recorrido, no es lo mejor para la situación física en la que se encuentra Valverde: «No me queda más remedio que esperar a ver cómo va la etapa». Sabe que el pelotón no va a parar como sucedió saliendo de San Vicente del Raspeig: «Normal, bastante hicieron parando cuando me di el golpe. Cada uno hará la carrera que le convenga, todo el mundo irá a tope». De la caída recuerda que «vi que estaba en el suelo. Noté que me falló el cambio, no engrasaba, no sé explicarlo mejor». Si Valverde tuviese que dejar la Vuelta, la situación de carrera cambiaría bastante: «Esté yo o no esté, la gente va a seguir igual. Sigo pensando en disputar la Vuelta. Si antes era complicado, ahora lo es más. Sigo segundo en la general, no está nada perdido». Reconocía que esa caída había sido su «peor experiencia como ciclista». Mientras acompañábamos a Belda en su larga espera se lamentaba de lo que va a cambiar la llegada a El Calar para él: «Si todo estuviese normal, nosotros y Liberty entraríamos a endurecer la etapa, a controlarla. Ahora, ni control, ni nada. Les tocará todo a ellos». Sabe Belda que esos golpes son muy traicioneros: «Si se sale rápido, que se saldrá, las vamos a pasar canutas. Hay mucha gente que no ha ganado nada y atacará de salida. Si Alejandro no va bien, poco podemos hacer». A Valverde le ha llegado ese percance en los momentos más complicados de la carrera. Hoy se va e encontrar con dos puertos de primera categoría y uno de categoría especial, el último, con un total de 51,7 kilómetros de subidas. Si tenemos que descartar a Valverde, nos podemos quedar con una carrera entre Nozal, Heras, Mancebo, Beltrán y Landis, antes de llegar a El Calar. Después de ese alto, ese grupo puede estar más reducido.