Tres ilustres de León y un líder con temple
El equipo compuesto por Ybarra, Miguélez, Luengo y Díez Liébana se apunta el título

Mario Chousa recibe la tarjeta antes de comenzar la competición
A saber quién dió la orden de jugar a toda pastilla, porque la organización, desde luego, no, que el periódico no salía hasta hoy por la mañana, y edición especial para el torneo, de momento este año, no estaba prevista, pero todo se andará. La edición cuarta del Pro-Am Diario de León volvió a ser un éxito, no porque juez y parte anden especialmente cercanos en el aserto particular de este caso, sino porque cuando las cosas están bien hechas se nota, y es el caso. De lo que se trata es de que haya satisfacción, y si los padres de la criatura están felices y el padrino más, no hay por qué discutir las excelencias de uno los torneos más completos de cuantos alberga el calendario de León Club de Golf y el mejor de los que lleva el nombre del decano de la prensa provincial (que sólo es este, dicho sea de paso). El sistema de hacer caso a la mejor bola de las que contabiliza cada cuarteto en cada hoyo, mejora notablemente las tarjetas cuando se acaba la jornada, y así, buena parte de los registros que se presentaron a la hora de comer en la casa club, superaron las expectativas. Depende también del grado de exigencia de cada uno. Peio Iguarán jugó con una naturalidad terrible toda la mañana, pero a pocos matadores les asustan las novilladas. Jorge García, por contra, cargó a sus espaldas la cierta expectación que había generado su participación en León, después de la tourné por media Europa, y a Fran Lera, como invitado especial y merecido por su condición de hándicap notable, la noche previa se le debió hacer larga y el sueño corto, a tenor de la expresión de cara. Eso entre la representación local, y en la parte de juego. porque la anecdótica estuvo nutrida. A Mario Quiroga le echaban en cara en plan simpático la sensación de escasa horas de sueño: «Nada, nada, de eso nada» se defendió el chaval. Parte de meteorología El parte meteorológico estaba hecho por encargo directo de la organización, así que ahí no hay problema. «A estas alturas del año, la temperatura ideal es esta, y el viento está muy flojito, así que, de lujo». Carlos Cueto, líder de la armada de operarios que pone León Club de Golf al frente de un evento de esta envergadura, se patea una buena tirada de kilómetros para que todo esté perfecto, pero como lo que cuenta es el resultado final, de lujo. Para que no faltara de nada, el cuadro final de ganadores se cargó de nombres ilustres del empresariado leonés, que lo son también en el asunto del golf, por duchos en la matería y por reiterada su presencia en la instalación. Ybarra jugó con mucho tempe, pero sobre todo, aprovechó el buen ambiente que hizo el cuarteto. Lo reconoció sin titubear Jesús Luengo: «Cuando ha habido uno que ha fallado en un hoyo, el que venía después ha arreglado muy bien la partida. La verdad es que ha sido una mañana divertida, entretenida, y francamente muy agradable. Ha sido un partido muy bonito, con mucho entretenimiento y haciendo gala de lo que suele pasar en los Pro-Am, que aprendes mucho. Es una experiencia para repetirla». José Luis Miguélez, por una vez, dejó ver su parte seria y abandonó la simpatía que le caracteriza por la solemnidad: «La verdad es que más que un equipo hemos sido más bien un grupo de amigos, y como la temperatura ha sido muy buena y nos hemos dejado aconsejar por el profesional, pues todo ha ido mejor. La mitad de esto es juego, pero la otra mitad es suerte. Yo creo que lo que te ayuda a ganar un torneo de estos es la compañía». Ramiro Díez Liébana habló de un recorrido «muy compensado entre todos los miembros del equipo, en una mañana que nos ha permitido divertirnos. Somos un grupo que ya se conoce desde hace mucho tiempo, porque jugamos juntos siempre que podemos. Ha habido buena química con el profesional y la verdad es que todas esas cosas siempre son positivas y te ayudan a mejorar».