El Promesas deja en Benavente su condición de único equipo invicto (1-0)
El conjunto ponferradino se durmió en Los Salados y cuando quiso despertar ya era muy tarde
El Promesas Ponferrada perdió por 1-0 ante un modesto Benavente, en un encuentro en el que los locales supieron mantener a raya al líder durante setenta minutos del mismo. Durante ese tiempo, el conjunto benaventano presionó y, en algunos momentos de la primera mitad, puso en verdadero peligro a la portería del conjunto berciano. Paradójicamente, el conjunto de Manolo Tomé despertó cuando quedaban veinte minutos para el final del partido. Con un jugador menos, el Ponferrada tuvo varias ocasiones claras de gol en las que bien pudo haber cosechado un mejor resultado. Al final, decidió el gol de Alijas a la media hora. La primera parte estuvo completamente dominada por el equipo local, ya que, aunque existieron ciertas alternativas en el balón, el Promesas Ponferrada era incapaz de llegar con peligro local a las inmediaciones de Gonzalo. La primera acción de peligro llegó en un saque de falta botado por David García en el que el balón terminó pegando en el póster de David. En el minuto 19, el Promesas Ponferrada se acercaba a la portería de Gonzalo, pero sin sensación real de peligro. En el 26, David García volvía a probar fortuna con otro saque de falta que se fue rozando el palo de la portería del Promesas Ponferrada. Estas dos acciones de peligro local culminaron en el 32, con la llegada del primer y único gol del partido tras un buen pase de Jonathan a Alijas que el delantero tomatero culminó con un disparo al fondo de la red. Antes del final de la primera mitad, el Promesas de Ponferrada dispondría de una segunda ocasión. Pero el remate de cabeza de Alberto lo detuvo Gonzalo sin mayores consecuencias. El comienzo de la segunda mitad no fue tan brillante, pero no estuvo exento de emoción. El Promesas trataba, sin demasiada fuerza, buscar una salida a la pelota, una salida que, al menos, le permitiera llegar con peligro a la portería de Gonzalo. Le fue imposible. La presión del conjunto local en la zona de tres cuartos del terreno de juego y sobre los medios centros, a los que no se les dejaba ni un palmo de terreno, provocó que el equipo de Tomé no jugara con comodidad en el terreno de juego. Después, el Promesas se quedó con diez jugadores y, a partir de ese momento empezó a crear ocasiones de peligro.