Diario de León

La voluntad del Bosna choca con la solvencia del potencial leonés (33-42)

El Ademar sentencia la eliminatoria en Sarajevo ante la debilidad del conjunto balcánico

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J.L. Labrador - enviado especial | sarajevo
León

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Ademar dejó lista para sentencia una nueva eliminatoria de la Recopa de Europa de Balonmano tras imponerse ayer sin ningún tipo de complicaciones al Bosna Sarajevo por un contundente (33-42). El balonmano bosnio del que este conjunto es el máximo exponente en la actualidad, dista años luz del potencial de juego que atesora el equipo de Manolo Cadenas y esta diferencia convirtió el partido en un choque de objetivos diferentes con un final previsible. De salida, ambas escuadras, apostaron por defensas (6-0) en la que los leoneses se sentían más poderosos para salvaguardar sus incertidumbres iniciales. Unas incertidumbres que pronto se vieron solventadas cuando Manolo Cadenas desde el banquillo observó que los recursos técnicos y tácticos del rival pasaban por un sistema de juego monocorde con el central y el pivote como únicos protagonistas y dejando el juego por los extremos como una mera anécdota. Esta reiteración del conjunto bosnio, facilitó sobremanera el juego defensivo leonés que a medida que pasaban los minutos compactaba su zona central, para convertirse Vatne y Perales en un muro infranqueable en el que iban a morir todas las acometidas de los locales. Sin un gran juego, el transcurrir de los minutos iba haciendo más evidente lo que unos podían dar y lo que otros estaban dispuestos a esperar. Mientras el intercambio de goles se rompía con dos acciones seguidas que daban a los leoneses su primera diferencia (4-6), apenas trascurridos 10 minutos de partido. Los errores e imprecisiones en un afán de agradar del equipo bosnio simplificaban las acciones de juego leonesas, que tan sólo tenían que acertar en ataque para hacer valer su defensa y convertir lo que era una primera diferencia, en una distancia premonitoria (5-10) minuto 15. De nada sirvió el tiempo muerto de Kamenica porque la dinámica del partido ya había entrado con tan sólo disputados sus prolegómenos, en un intercambio de golpes en el que el Ademar era el gran beneficiado al mantener rentas que rondaban los cinco goles de diferencia. Los esfuerzos locales no se traducían en acciones efectivas, pero por contra las rotaciones de Manolo Cadenas poco a poco introduciendo a hombres menos habituales, permitía al Ademar dos circunstancias vitales; una primera, mantener la diferencia gracias a la intensidad y segunda, una línea de efectividad que sin ser excesiva, sí daba el rendimiento justo para llegar al descanso, con un resultado evidente (14-19). Sólo la lesión de Erevik, ponía la nota negativa a un partido que tenía su momento trascendental en las dudas leonesas, tras la reanudación. Un parcial favorable a los bosnios de 3-1, levantaba la voz de alarma que se acrecentaba con la inferioridad de Metlicic. No obstante, la circunstancia no pasaba de ser un lance de partido y varios contraataques de Juanín y Roberto, convertían la diferencia en una vía de agua insalvable para cualquier tipo de reacción local. El resto de los minutos, sería un mero trámite para el desenlace con un Bosna Sarajevo entregado y un Ademar con su equipo menos habitual en cancha. Las ganas de estos y las circunstancias que rodeaban al rival hicieron de los minutos finales un correcalles de intercambio de goles en el que de nuevo era el conjunto leonés, el gran beneficiado para ir dejando pasar los minutos alojado en una diferencia que sólo reflejaba la realidad.

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