La Cultural vuelve a evidenciar su bloqueo liguero frente al Sestao (1-1)
El equipo vasco suma un punto en el Amilivia ante un cuadro que se mostró justo de ideas
García Cantarero, entrenador de la Cultural, optó por las rotaciones para acometer el encuentro frente al Sestao. Después del desgaste físico del equipo ante el Athletic de Bilbao, el planteamiento del técnico culturalista consistió en dar entrada a algunos jugadores que no intervinieron en el cruce copero. Etxeberria volvió a la titularidad, además de Pepe Domingo, Albert Puigdollers y Willy. En un principio, las rotaciones, por la forma de juego de los locales, no dieron el fruto imaginado por el entrenador madrileño. La ausencia de Roberto Fresnedoso y de Pepín en el centro del campo provocó falta tanto de penetración por los carriles como de disposición y control del balón para ser jugado con cierto criterio futbolístico. Desde los primeros minutos ya se vio como el sistema de la Cultural, el mismo de todos los días (4-2-3-1), no funcionó con otros protagonistas sobre el césped. A los cinco minutos de iniciado el encuentro, un descomunal error defensivo dio al traste con los intereses del equipo leonés de sumar una victoria sin sufrimiento, tras la batalla copera del miércoles. El temor de naufragar otra vez, después de la Copa, sobrevoló por el estadio Amilivia. La Cultural saltó al verde sin el empaque y la intensidad que demostró cuatro días atrás. Una vez logrado el gol inicial por parte de los componentes del Sestao, éstos se dedicaron a desarrollar su juego rácano con más insistencia. Los vascos convirtieron su línea de medios en un frontón con los diez jugadores metidos en veinte metros a la redonda. La justificación se basó en que mientras más minutos aguantasen los setaotarras el marcador a favor, menos tiempo para la obtenciones de sus objetivos. La Cultural se empeñó en entrar una y otra vez sin profundidad sobre todo por el carril izquierdo, aunque los visitantes sólo se emplearon en facetas defensivas, para tratar de sorprender en una posible contra a los propietarios del terreno. La Cultural se centró en mandar el balón arriba con la intención de que Paulino resolviera una vez más el día a todos. Pero no fue en esta ocasión Paulino, aunque la excepción confirma la regla, el que cambió la decoración para los leoneses, sino Pepe Domingo, que se aprovechó de la imprecisión defensiva visitante y puso las tablas en el marcador. Los segundos cuarenta y cinco minutos sólo sirvieron para prolongar idéntico desafine por parte de los dos equipos, sobre todo del culturalista, que como local, se vieron obligados a exponer juego sobre el estadio Antonio Amilivia. La expulsión por doble cartulina amarilla a Jusué dio paso a ver a una Cultural carente de cualquier idea de medio campo hacia adelante. Cantarero quiso esconder la inferioridad numérica con hombres de la capacidad física de Roberto Landáburu y de Pepín. Ni siquiera así, la Cultural salió de la mediocridad. El gafe copero continúa.