La falsa amenaza de bomba vacía el Bernabéu en quince minutos
Los 75.000 espectadores salieron del estadio sin producirse aglomeraciones ni heridos Resultado: Real Sociedad-Madrid (1-1)

Un falso aviso de bomba obligó a desalojar ayer a los 75.000 espectadores que presenciaban el estadio Bernabéu, donde se disputababa el encuentro entre el Real Madrid y la Real Sociedad. Una persona que dijo hablar en nombre de ETA comunicó al diario 'Gara' la existencia de un artefacto explosivo en el estadio que iba a estallar a las 21:00 horas. El primero en conocer la amenaza fue el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, que tuvo que abandonar el palco para hablar con el director general de la Policía, Víctor García, para coordinar la evacuación del recinto blanco. La decisión de desalojar estuvo motivada por la oleada de pequeños atentados que la banda terrorista provocó durante el puente de la Constitución en ocho ciudades españolas. En el minuto 42 de la segunda parte del partido, el cuatro árbitro llamó al colegiado del encuentro, el valenciano Lizondo Cortés, que, a su vez, ordenó a los jugadores que abandonaran el terreno de juego de inmediato. Por los altavoces fue solicitado al público que abandonara el Bernabéu de forma ordenada y tranquila. En poco más de diez minutos el estadio quedó tomado por las fuerzas de seguridad, en un desalojo en el que sólo se produjeron algunas caídas sin mayores consecuencias. En los exteriores del estadio, los aficionados que llevaban aparatos de radio conocieron de inmediato el motivo del desalojo. Algunos comenzaron a proferir gritos contra ETA. Agentes de la Unidad de Intervención de la Policía acordonaron el perímetro del estadio, donde la gente se había quedado atónita sin saber lo que ocurría y a la espera de poder regresar al campo para ver concluir el encuentro. El campo fue peinado por efectivos de los Tedax, ayudados por perros adiestrados y los miembros de seguridad del Real Madrid. Sin embargo, dado que no había sido encontrado ningún objeto sospechoso, la Policía permitió a las 21:14 horas que los jugadores regresaran a los vestuarios a por sus objetos. El autobús del equipo donostiarra también fue revisado, ante la petición de los futbolistas de meterse dentro para entrar en calor. Los jugadores de la Real Sociedad y el Madrid no podían creer lo que estaban viendo. Ahí estaban en la calle, 22 futbolistas en pantalón corto y camiseta, mientras los utilleros les daban prendas de abrigo y diferentes bebidas para recuperarse del desgast. Salieron a la carrera y sólo algunos pudieron coger el móvil para llamar y calmar a la familia. Otros, esperaban un poco asustados la llegada de sus seres queridos que estaban en el campo. Reunidos fuera del estadio, los jugadores despachaban tranquilamente. Algunos nerviosos, otros tristes. La mayoría, incrédulos. «Jamás hubiera imaginado que esto me pudiera pasar», explicó Roberto Carlos, mientras se tapaba con un plumas. El cántabro Iván Helguera, tocado con una manta, era de la misma opinión que su compañero y afirmó que habían pasado «un susto de muerte». Mientras esto pasaba en la calle Concha Espina, lugar de entrada al palco de honor y a los vestuarios, en el resto de las puertas la situación era parecida. Las 75.000 personas abandonaron el estadio sin complicaciones. Un joven aficionado blanco, Sergio, relató que habían salido sin ningún tipo de problemas. «Había un guarda de seguridad en cada puerta que nos indicaba en todo momento por donde deberíamos ir», indicó. Esta misma tranquilidad la destacó la cúpula del Real Madrid, satisfecha por la rápida salida de todo los aficionados.