Diario de León

León alcanza por segundo año seguido un estéril tercer puesto La doble cara que ha dejado otro ascenso en el Palacio

La primera temporada de Jareño se zanjó con una dura derrota en el play-off definitivo

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Carlos Frá - león
León

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Baloncesto León volvió a morir en la orilla tras nadar y nadar durante nueve meses de temporada. Alcanzó el «bronce» en la clasificación oficial de la Federación tras la disputa de los play-off, pero ese puesto honorífico es el primero para los equipos que fracasaron en el intento de ascender a la ACB, que está limitado para dos clubes. La temporada pasada fue muy compleja para Baloncesto León ya que abundaron en exceso los problemas extradeportivos -que afectaban directamente a las nóminas de los jugadores- y también en la cancha, con lesiones que mermaron en excesivas ocasiones una plantilla un tanto justa para una Liga tan larga, que el año pasado se vio incrementada en otras cuatro jornadas más al elevarse a 18 los clues participantes. León tuvo un mal arranque y se vio sumido en la parte baja de la tabla hasta que empezó a remontar posiciones para concluir el año en un momento dulce. Pero después vino otro duro bache en enero que forzó al equipo a realizar una segunda vuelta intentando escalar de nuevo para acabar en la cuarta posición y ganar el factor cancha de forma apurada el Menorca. Ese primer cruce de play-off fue realmente intenso ya que el club insular arrancó un empate a 1-1 en el Palacio que consolidó al ganar el tercer partido en Mahón, lo que obligó a León a realizar una remontada agónica. Para aquel entonces en la plantilla ya habían llegado los cambios. El estadounidense Mosley había dejado su plaza a Josh Davis, un jugador que hoy milita en la NBA y que tuvo poco tiempo en León para poder ofrecer todas sus posibilidades. De forma paralela se produce el otro retoque en la plantilla con la llegada del joven escolta Alex Urtasun, cedido por el Pamesa, y que había jugado la fase regular con el Cerámicas Leoni de LEB 2. Tras ese primer cruce con el Menorca a León le tocó volver a La Casilla bilbaína. Y allí se fraguó el fracaso, en un partido de esos que pasan factura. Era el primer choque del play-off, y tras una semana intensa de declaraciones, la tensión era máxima. León ofreció su mejor cara durante quince minutos y enmudeció el pabellón vasco al conseguir ponerse arriba por casi veinte puntos. Pero ahí se acabó la temporada de repente. Txus Vidorreta encontró como desarbolar a León y veinte minutos dio la vuelta al partido. La factura mental fue tremenda y en el segundo encuentro en tierras vascas no hubo opciones para los de Jareño. El equipo se había quedado sin Onyekwe, totalmente perdido desde hacía varias semanas, sin Paco Martín, que arrastraba una lesión, y sin gasolina, tras muchos partidos jugando a más de treinta minutos por cabeza de media. El Bilbao pasó como un vendaval por el Palacio de Deportes y zanjó la eliminatoria con un 3-0 que resultó muy doloroso para una grada que presenciaba el segundo ascenso foráneo en doce meses -tras el del Tenerife-.

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