La efectividad del Deportivo fulmina en Mestalla a un pésimo Valencia

Scaloni supera con el balón la entrada del valencianista Moretti
La efectividad del Deportivo fulminó al pésimo Valencia en Mestalla, que volvió a demostrar con una pañolada su indignación con el deprimente juego de su equipo y padeció una nueva derrota que muy posiblemente apartará este domingo al vigente campeón de la zona de Liga de Campeones. El equipo de Irureta sólo tuvo dos ocasiones claras en todo el partido y acertó en las dos ante Palop, que por primera vez sustituyó a Cañizares por decisión técnica de Ranieri. Ambos equipos ofrecieron una primera parte muy pobre, sin fútbol, con numerosas faltas, y sin apenas ocasiones. Las tres únicas que tuvo el Valencia en ese periodo fueron de Di Vaio, porque Corradi estuvo negado, y las desbarató Munúa (dos) y Romero. El Deportivo, aunque Valerón funcionó a un nivel aceptable en la primera mitad y lo buscó por la izquierda con Luque frente a un Carboni cambiado de sitio pero sobresaliente, no tuvo ninguna clara hasta que al filo del descanso una jugada personal de Scaloni, con la mala suerte de pegar en Albelda, acabó casi en una vaselina decisiva frente a Palop. Pero quien realmente resultaría decisivo después sería el otro portero. Al Valencia no le quedaba otra que salir con decisión al ataque en la reanudación y así fue, aunque el empate llegó en un contragolpe gracias a una internada de Rufete, uno de los pocos jugadores locales que ofreció detalles y casta entre los bostezos. Pero el Valencia no mantuvo el ritmo necesario para asustar al Deportivo, que a pesar de conformarse y estar desaparecido de medio campo hacia delante, con un Tristán bajísimo de forma, vivió plácidamente hasta que en el minuto 68 volvió a aparecer Munúa para, con dos paradones consecutivos a Di Vaio y Mista, evitar la remontada. El segundo gol del Valencia no llegó porque el equipo no mantuvo la garra que se esperaba y el deportivista Víctor, que acababa de salir, decidió el partido al encontrarse con un taconazo espectacular de Tristán que le permitió marcar a Palop.