Maravilla se llevó el título latino WBC
El argentino apabulló al «Hombre de hielo» Airapetián en el combate estelar de la velada
Cuando todo calmó el argentino pudo celebrar su triunfo de nuevo
En el plano deportivo el protagonista de la velada fue el argentino Sergio Maravilla Martínez. Era el combate estelar y se notó en el Palacio de Deportes. El famoseo desapareció por arte de magia y también el ruido. Había silencio y gritos -todos centrados en el combate- porque en juego estaba el título latino WBC. El diestro Maravilla medía su mayor experiencia y su mejor técnica a la envergadura del zurdo Alberto Aizrapetián, un armenio afincado en España que hizo honor a su sobrenombre de «Hombre Hielo», por sus maneras impecables a la hora de encajar los golpes. En el arranque del combate Airapetián se hizo dueño del centro del ring y Maravilla tenía que trabajar mucho para paliar la diferencia de envergadura. Pero sus 34 combates -32 victorias, una derrota y un nulo- pesaban sobre las 18 citas -17 victorias- del rival. Y poco a poco fue minando la defensa del armenio, castigándole en todos los asaltos con mayor número de golpes -excepto el 5%- con éxito. Aunque cuando el armenio impactaba en su rival el ruido era sobrecogedor. Era el combate estaba programado a doce asaltos, pero tras Airapetián, tras verse acorraldo en varias ocasiones en el undécimo dobló la rodilla por vez primera. Intentó rehacerse pero a falta de diez segundos cayó de forma definitiva. Entre los asistentes del armenio el enfado era mayúsculo por la permisividad del árbitro hacia los golpes con los codos del argentino y ya en el décimo uno de los ayudantes intentó subir al ring. Y al acabar el combate se armó una trifulca, cuando el hermano de Airapetián se fue a por Maravilla Martínez, al que llegó a golpear con dureza en la cara. Hubo varios segundos de tensión y de intercambio de golpes, hasta que cada uno volvió a su rincón y Maravilla y Airapetián zanjaron el problema con un prolongado abrazo que supo ovacionar calurosamente la afición leonesa. El propio Daniel Guzmán, ya sentado en la primera fila tuvo que ser sujetado para que saltase al ring en plena trifulca. Previamente se habían disputado otros combates, también cargados de boxeo de calidad e incluso de desacuerdo del público con las decisiones arbitrales. Estaban todos los ingredientes necesarios para que unas seis mil personas recordaran aquellas históricas veladas del boxeo en León. El promotor José Luis Sousa se mostró muy satisfecho y resto importancia al incidente del combate estelar aunque auguró que será severamente castigado.