Kezman, figura emergente de un rival que no estuvo en Japón ni en Portugal
España se encontrará hoy con un adversario en construcción, con la mayoría de jugadores desconocidos para el gran público pero con hambre de triunfo, compactos, duros, seguros, oportunistas y cargados de moral y confianza por los últimos resultados. Un elenco en el que prima el grupo sobre las individualidades, que no encaja goles y en el que el técnico Ilija Petkovic ha sabido imponer orden y disciplina. Las viejas generaciones de futbolistas balcánicos de fama mundial que brillaban en los mejores equipos de Europa se apagaron paulatinamente tras la desmembración de Yugoslavia en 1991. El semillero de jugadores se reparte ahora entre diferentes federaciones y eso lo han acusado sobremanera los serbios, que se quedaron fuera del Mundial de Corea y Japón y de la Eurocopa de Portugal. En esa última fase de clasificación, con el montenegrino Dejan Savicevic, la otrora estrella del Milan, como seleccionador, fueron humillados hasta por Azerbaiyán. La principal baza ofensiva Ello motivó que Mateja Kezman, el hoy delantero del Chelsea y previsiblemente la principal amenaza ofensiva para los españoles, abandonara indignado el vetusto estadio de Baku con la intención de no jugar más en su selección si seguía Savicevic. Pero todo cambió tras la llegada del «Santo Ilija», un trotamundos dálmata de 59 años que, según confiesa, se vio obligado a coger por segunda vez las riendas de un país que ha sufrido cinco cambios de técnico en los últimos cinco años. Admirador de Bujadin Boskov y Miljan Miljanic y con una dilatada carrera que forjó hasta por China y Japón, el descubridor del «Pistolero» Anderson en Europa -se lo llevó casi regalado al Servette suizo- ha obrado el milagro de que el fútbol vuelva a levantar pasiones en esta república.